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Colombia reforma el Registro Nacional de Turismo: formalización con riesgo de carga burocrática

El nuevo decreto modifica el RNT y crea un sistema de verificación en tiempo real; ANATO celebra el avance pero advierte que los cambios no deben traducirse en cargas innecesarias para quienes ya operan con reglas.
Imagen ilustrativa
Las Américasviernes 17 de julio de 2026

El Gobierno colombiano avanza en la reforma del Registro Nacional de Turismo (RNT), ajustado previamente por el Decreto 1836 de 2021. El proyecto busca modificar los mecanismos de inscripción, actualización, renovación, verificación y control de los Prestadores de Servicios Turísticos en el país, según información de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO).

Las cifras del sector ofrecen contexto. En junio de 2026 se registraron cerca de 12 mil agencias de viajes con RNT activo y por único NIT, lo que representa un crecimiento del 10,3% frente al mismo mes de 2025. Para ANATO, ese dato evidencia un avance hacia mayores niveles de formalización y confirma la relevancia del registro como herramienta de trazabilidad.

Entre los cambios más relevantes figura la creación del Sistema de Verificación y Control del RNT, una plataforma de seguimiento que interoperará en tiempo real entre las distintas entidades competentes. Las Cámaras de Comercio asumirán la función de verificar la información y documentación aportada por los prestadores; el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT) tendrá acceso en tiempo real a los reportes y resultados de esas verificaciones.

El decreto también establece que las agencias que operen turismo de aventura deberán presentar el certificado del esquema de seguridad de la actividad turística, emitido por un organismo evaluador acreditado por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC). La medida apunta a elevar los estándares de calidad en un segmento de alto crecimiento y exposición al riesgo.

«La reglamentación del Registro Nacional de Turismo es el mejor regalo que le puede dejar el Gobierno al sector, porque fortalece la formalidad, protege al viajero y permite avanzar hacia un sector más transparente y competitivo», señaló Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de ANATO. La dirigente gremial añadió, sin embargo, una condición: que los cambios «no se traduzcan en cargas innecesarias para quienes ya operan formalmente».

Cortés Calle también aclaró el alcance político de la medida: «Este decreto no debe entenderse como una medida excluyente. Lo que buscamos es que haya oportunidades para todos los actores del turismo, bajo reglas claras, con mayor formalidad y con estándares que le permitan al turista extranjero sentirse seguro».

Conviene mirar los incentivos. La formalización del RNT, cuando está bien diseñada, beneficia ante todo a los operadores que ya cumplen: les reduce la competencia desleal de quienes operan en la informalidad y eleva la confianza del viajero internacional. El sistema de interoperabilidad en tiempo real con las Cámaras de Comercio es, en principio, una arquitectura eficiente que evita duplicar ventanillas y reduce fricciones administrativas.

El riesgo, que ANATO identifica con precisión, es el de siempre en los procesos regulatorios de la región: que la burocracia crezca junto con los requisitos, y que el peso recaiga desproporcionadamente sobre la empresa formal mientras el operador informal sigue sin consecuencias reales. El dato importa más que el ruido: un crecimiento del 10,3% en agencias registradas indica que el mercado responde a incentivos de formalización cuando las reglas son claras y proporcionales. Mantener esa trayectoria exige que el nuevo decreto se implemente con gradualidad y sin convertir el cumplimiento en un laberinto que solo las empresas grandes pueden costear.

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