El interés internacional por viajar a Colombia sigue en terreno positivo. En junio de 2026 se contabilizaron 7,9 millones de búsquedas aéreas hacia destinos colombianos, una cifra 11,5% superior a la del mismo mes de 2025, según las cifras compartidas por la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato).
El patrón, además, apunta a una temporada más activa en el segundo semestre. Entre julio y diciembre de 2026 se registraron 2,3 millones de reservas hacia el país, un aumento de 5,3% frente al mismo periodo del año anterior. La diferencia entre búsquedas y reservas importa: el dato revela interés, pero no garantiza ventas cerradas.
Entre los mercados que más impulsaron las búsquedas aparecen Costa Rica, con un aumento de 80,4%; Ecuador, con 70,3%; México, con 54,3%; Brasil, con 49,4%, y Perú, con 43,8%. En Europa, España y Francia también mostraron incrementos cercanos al 19%.
Paula Cortés Calle, presidenta de Anato, señaló que, además de los mercados tradicionalmente relevantes para Colombia, se observa un aumento del interés proveniente de distintos países de la región. Ese matiz no es menor: cuando crece la demanda desde vecinos y socios cercanos, la señal para aerolíneas, hoteles y agencias es más clara que cualquier eslogan oficial.
El interés no se concentró solo en las grandes vitrinas turísticas. San Andrés presentó el mayor crecimiento entre los destinos destacados, con un aumento de 50,6% en las búsquedas. Le siguieron Santa Marta, con 24,3%; Cartagena, con 23,6%, y Barranquilla, con 23,4%. Villavicencio, Montería y Riohacha registraron, cada una, aumentos cercanos al 24%.
Ese reparto es útil porque sugiere una demanda más dispersa y no únicamente concentrada en los nombres de siempre. Para un sector que depende de la conectividad, la seguridad operativa y la confianza del viajero, la dispersión del interés puede traducirse en oportunidades más amplias para la oferta privada.
Anato también destacó que el 60,2% de las reservas para el segundo semestre de 2026 fueron realizadas con cuatro meses de antelación. En otras palabras, una parte relevante del viajero internacional está planificando antes, lo que normalmente ayuda a dar visibilidad a las empresas del sector y a ordenar mejor su capacidad.
La lectura de fondo es sencilla: Colombia está atrayendo más atención de los viajeros internacionales, sobre todo desde América Latina, pero el desafío no termina en las búsquedas. Lo que define el negocio es cuántas de esas intenciones se convierten en boletos, estancias y gasto real.
Para el país, el dato importa más que el ruido. Un turismo que crece y se diversifica puede beneficiar a aerolíneas, hoteles, restaurantes y destinos regionales, siempre que el entorno siga premiando la inversión privada y la movilidad. Si el interés se sostiene y las reservas acompañan, el sector ganará escala; si no, quedará solo una estadística alentadora.



