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Cinco niños más reunificados con sus familias: Melania Trump anuncia nuevo resultado de su canal con Moscú

La primera dama de Estados Unidos confirmó la quinta ronda de reunificaciones desde que en octubre anunció un canal de comunicación con el Kremlin sobre niños separados por la guerra.
Imagen generada con IA
Internacionaljueves 30 de julio de 2026

Melania Trump anunció el jueves que cinco niños ucranianos y rusos separados de sus familias por la guerra han sido reunificados con sus parientes. El comunicado, difundido por la Casa Blanca, marca la quinta ocasión en que se producen reunificaciones desde que la primera dama reveló en octubre pasado la existencia de lo que describió como un «canal abierto» con el presidente ruso Vladimir Putin para tratar el tema.

«Mientras que la diplomacia y la construcción de la paz son importantes para este esfuerzo, son superadas por nuestra capacidad colectiva de colocar a los niños por encima de las disputas internacionales», señaló en su declaración la primera dama, nacida en Eslovenia. «Mi representante y yo continuamos trabajando con los gobiernos de Rusia y Ucrania para devolver de manera segura a los niños a sus familias y comunidades.»

El balance acumulado desde octubre asciende a al menos 27 niños reunificados, de los cuales al menos 22 provienen de familias ucranianas, según los datos difundidos por la Casa Blanca.

El trasfondo es de una magnitud que ninguna cifra de reunificaciones puede minimizar. Miles de niños ucranianos han sido trasladados desde hogares, orfanatos e internados —principalmente en el este ocupado del país— hacia Rusia desde que Moscú lanzó su invasión a gran escala en febrero de 2022. Los que no fueron acogidos por familias rusas fueron enviados a más de 200 instalaciones para recibir lo que un informe del Yale School of Public Health Humanitarian Research Lab describió como «reeducación» pro-Kremlin y entrenamiento militar.

El alcance del problema sigue en disputa. Las Naciones Unidas verificaron en marzo de este año el secuestro de más de 1.200 niños en cinco regiones de Ucrania, mientras que el gobierno de Kyiv estima que la cifra real podría llegar a 20.000. La Comisión de Investigación de la ONU sobre Ucrania señaló que, aunque las autoridades rusas alegaron razones de seguridad para los traslados, el hecho de que el 80% de los menores no hubiera sido devuelto tras cuatro años de guerra apunta en otra dirección. Entre los que sí regresaron, la Comisión documentó denuncias de hambre y falta de atención médica; en al menos un caso, un adolescente secuestrado se quitó la vida.

En marzo de 2023, la Corte Penal Internacional con sede en La Haya emitió una orden de arresto contra Putin en relación con crímenes de guerra vinculados al traslado de niños ucranianos.

«Los niños que regresan están mentalmente apagados —están rotos», declaró la primera dama ucraniana Olena Zelenska al New York Post en agosto del año pasado. «Solo después de regresar empiezan a salir de su caparazón.»

Conviene mirar los incentivos. La iniciativa de Melania Trump opera en un espacio donde la diplomacia formal ha fracasado o se ha paralizado: no sustituye a los mecanismos multilaterales, pero produce resultados concretos y verificables donde aquellos no los producen. Que una primera dama logre mover a Moscú en un expediente que la CPI, la ONU y los gobiernos occidentales no han podido resolver por vía ordinaria dice algo sobre la utilidad de los canales informales en tiempos de guerra. El dato importa más que el ruido: 27 niños en casa. El principio en juego —que los menores no son moneda de negociación geopolítica— es uno de los pocos sobre los que existe consenso universal, y su defensa efectiva, con independencia del canal utilizado, merece ser reconocida como tal.

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