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Cientos de Papá Noeles marchan bajo la ola de calor en Dinamarca

El Congreso Mundial de Papá Noeles celebró su edición anual en Aalborg en pleno julio, con participantes llegados desde Noruega hasta Japón.
Imagen ilustrativa
Internacionaldomingo 12 de julio de 2026

Trajes rojos, barbas blancas y espíritu navideño en pleno verano. Cientos de Papá Noeles, Mamás Noeles y elfos de distintos países recorrieron esta semana las calles de Aalborg, la cuarta ciudad más grande de Dinamarca, durante el Congreso Mundial de Papá Noeles, una tradición que se repite cada julio desde hace casi siete décadas.

El evento transformó el centro de la ciudad en un desfile de disfraces navideños mientras Europa central y meridional atraviesa una ola de calor sofocante, lo que convirtió la imagen de los participantes enfundados en sus trajes de invierno en una estampa todavía más llamativa.

El congreso fue fundado en 1957 en un parque de atracciones cercano a Copenhague. Hace dos años trasladó su sede a Aalborg, en la península de Jutlandia. El próximo año celebrará su 70.º aniversario.

Lo que comenzó como un entretenimiento para niños se ha convertido en un punto de encuentro profesional para quienes encarnan al personaje en tiendas, centros comerciales y eventos navideños alrededor del mundo. Entre los asistentes de esta edición figuraron participantes llegados desde Noruega y Japón, entre otros países.

La agenda incluyó concursos de comer pan de jengibre, competencias de envolver regalos, modelado de globos y varios desfiles por las calles soleadas de Aalborg. Peter Gislund, organizador del evento y Santa Claus oficial de la ciudad durante la temporada navideña, reconoció a la agencia Associated Press que algunas abuelas consideran que «es demasiado pronto» para el espíritu festivo. Los niños, en cambio, reaccionaron como suelen hacerlo ante la presencia de Papá Noel.

Gislund, de 57 años y oriundo de la propia Aalborg, fue fotografiado junto a Paradise Yamamoto, un intérprete del personaje proveniente de Tokio, en una imagen que resume el alcance global que ha adquirido el encuentro.

El dato importa más que el ruido. En un ciclo noticioso dominado por tensiones geopolíticas y datos macroeconómicos, el Congreso Mundial de Papá Noeles ofrece algo infrecuente: una tradición que sobrevive sin subsidios estatales ni mandatos institucionales, sostenida por la iniciativa privada de quienes han convertido un oficio estacional en una vocación de alcance internacional. Siete décadas de continuidad son, en sí mismas, una señal de que los incentivos correctos —la demanda genuina de familias y niños— bastan para mantener viva una institución cultural sin necesidad de que ningún aparato burocrático la administre.

Conviene mirar los incentivos. Aalborg gana visibilidad turística en temporada baja; los participantes afinan su oficio y construyen redes profesionales; los visitantes obtienen una experiencia fuera de lo común. Un equilibrio sencillo, voluntario y, por lo visto, bastante duradero.

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