Edición Globalsábado 17 de octubre de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Las Américas

China rechaza acusaciones de ciberespionaje en Paraguay y acusa a Washington de instrumentalizar la seguridad digital

Pekín califica de «conclusiones apresuradas» los hallazgos de una revisión conjunta entre Estados Unidos y Asunción que detectó múltiples actores de amenaza vinculados a China en sistemas estatales paraguayos.
Imagen ilustrativa
Las Américasmartes 14 de julio de 2026

El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, rechazó este martes las acusaciones formuladas por Washington y Asunción sobre una presunta infiltración de actores vinculados a Pekín en los sistemas cibernéticos del Estado paraguayo. En rueda de prensa rutinaria, Lin acusó a Estados Unidos de utilizar la ciberseguridad como «excusa para señalar y desacreditar a China» y exhortó a los países implicados a no convertirse en «instrumentos de la geopolítica estadounidense» ni en «cómplices del Gobierno de EE. UU. en la difusión de información falsa sobre supuestos ciberataques chinos».

El viernes anterior, ambos gobiernos habían hecho pública la detección, durante una revisión conjunta de ciberseguridad, de «múltiples actores de amenaza» vinculados a China infiltrados en sistemas estatales paraguayos. El director general de ciberseguridad del Ministerio paraguayo de Tecnologías de la Información y Comunicación, Pedro Martínez, precisó el lunes que, «después de un tiempo de monitoreo», se concluyó que las amenazas «corresponden a actividades que se condicen con lo que suelen hacer los grupos que operan para el Gobierno chino».

No es la primera vez que Asunción y Washington registran este tipo de incidente. A finales de septiembre de 2024, durante otra revisión conjunta, ambos gobiernos informaron de que la red de ciberespionaje Flax Typhoon, ubicada en China, fue identificada infiltrándose en los sistemas del Gobierno paraguayo. En aquella ocasión, el presidente Santiago Peña vinculó el episodio con las relaciones diplomáticas que su país mantiene con Taiwán.

Ese vínculo diplomático es la clave de bóveda del conflicto. Paraguay es el único país de América del Sur y uno de los doce en el mundo que sostiene relaciones oficiales con Taiwán, isla autogobernada que Pekín considera «parte inalienable» de su territorio. La presión sobre Asunción, sea por vía diplomática, económica o —según los hallazgos de ambas revisiones— cibernética, encaja en el patrón que Beijing aplica a los pocos Estados que se niegan a reconocer al gobierno de la República Popular.

China ya había respondido a través de un comunicado compartido por su consulado en São Paulo, donde expresó su «insatisfacción» y juzgó que Estados Unidos y Paraguay «han sacado conclusiones apresuradas». La posición oficial de Pekín se mantiene sin variación: el gobierno chino «se opone a las actividades de piratería informática», según Lin, al tiempo que atribuye las denuncias a motivaciones políticas de Washington.

Conviene mirar los incentivos. Paraguay no es un actor estratégico de primer orden en términos económicos, pero su reconocimiento de Taiwán lo convierte en un objetivo simbólico y operativo de alto valor para Pekín. Dos revisiones conjuntas en menos de un año, ambas con hallazgos similares, no constituyen ruido: son un patrón documentado por las propias autoridades paraguayas y refrendado por Washington.

El dato importa más que el ruido. La negativa china sigue el libreto habitual —negar, atribuir motivos políticos al acusador, presentarse como víctima de la hegemonía estadounidense—, pero no refuta ninguna de las evidencias técnicas presentadas por Asunción. Para los países de la región que aún calibran el costo de mantener o estrechar lazos con Taiwán, el caso paraguayo ofrece una lección concreta sobre el precio que Pekín está dispuesto a cobrar.

Más sobre Las Américas

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →