El ministro de Defensa de China, Dong Jun, dijo este miércoles que el país debe mantenerse alerta frente a las tendencias y distintas vertientes de «hegemonismo, militarismo y revisionismo».
En declaraciones desde el foro de seguridad Xiangshan, celebrado en Pekín, Dong reiteró la posición de China de que el país debe aprender las lecciones de la historia. Lo hizo en referencia a las denuncias de un mayor militarismo por parte de Japón, en especial tras la llegada al poder de la primera ministra, Sanae Takaichi.
«Las dolorosas lecciones de las guerras mundiales y las tragedias provocadas por los conflictos y las turbulencias actuales advierten de que prevenir las crisis antes de que estallen constituye un enfoque aún más crucial para la gestión de la seguridad», argumentó Dong, según Xinhua.
El titular de Defensa llamó a defender el multilateralismo y sostuvo que resulta clave para mantener la estabilidad. También señaló a Naciones Unidas como el eje central para un orden internacional basado en el Derecho Internacional.
Pero el mensaje chino no se limitó a la cautela diplomática. Dong dijo que, ahora que el Ejército chino está a punto de celebrar su centenario, el país está acelerando su impulso de modernización. Añadió que China está lista para compartir su experiencia y filosofía en la construcción y gestión de las Fuerzas Armadas con todas las partes.
En esa línea, habló de «cooperación práctica» con otros países «para generar resultados más tangibles y lograr el éxito mutuo».
Dong también aludió a la crisis vivida en la frontera con Nepal por la devastadora riada registrada el 26 de agosto, que dejó más de 1.400 muertos y un millar de desaparecidos en ambos países. Dijo que el Ejército chino «está dispuesto a hacer todo lo posible y brindar ayuda donde sea necesario».
Añadió que China llevará a cabo «advertencias tempranas conjuntas para desastres, respuesta a emergencias, asistencia humanitaria y cooperación en seguridad pública», y que apoyará el desarrollo y la seguridad de todos los países mediante acciones concretas.
La combinación importa. Pekín quiere proyectarse como defensor del multilateralismo y de un orden internacional regido por normas, pero al mismo tiempo pone sobre la mesa una modernización militar acelerada y la disposición a exportar experiencia castrense. El dato importa más que el ruido.
Conviene mirar los incentivos. Cuando una potencia habla de estabilidad, Derecho Internacional y cooperación, pero refuerza su aparato militar y ofrece su modelo a terceros países, la pregunta no es solo qué dice, sino qué capacidad construye. En un sistema internacional cada vez más tenso, la soberanía y el equilibrio dependen menos de los eslóganes que de la fuerza real y de las instituciones que la contienen.
