El Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (CENTCOM) anunció este lunes el inicio y la conclusión de una nueva oleada de ataques contra Irán, la décima noche consecutiva de operaciones en la región. Según el propio CENTCOM, los ataques comenzaron a las 16.00 horas de la costa este y concluyeron cinco horas más tarde.
El comunicado del Mando Central detalló que los objetivos incluyeron «centros de mando militar iraníes, capacidades marítimas, plataformas de lanzamiento de misiles y drones, y sistemas de defensa aérea». El Ejército estadounidense justificó las operaciones con el objetivo de «degradar la capacidad de Irán empleada para seguir atacando buques mercantes que transitan en el estrecho de Ormuz».
El CENTCOM aseguró que el tráfico comercial «continúa por este vital corredor marítimo internacional» y precisó que, «desde principios de mayo, el CENTCOM ha facilitado el tránsito de aproximadamente 900 buques mercantes y 450 millones de barriles de petróleo crudo». Las fuerzas norteamericanas indicaron además que se mantienen «en posición y preparadas para exigir responsabilidades a Irán por la agresión injustificada contra los marineros civiles».
Desde el lado iraní, la Guardia Revolucionaria insistió —en un comunicado referido a incendios y explosiones en dos petroleros— en que el estrecho permanece cerrado y pidió que no se confiara en la información del CENTCOM. Medios iraníes reportaron explosiones en Bandar Abbas, Bandar Lengeh, Sirik y Qeshm, en la provincia de Hormozgan, frente al estrecho de Ormuz, así como en Shiraz y en Bushehr. La radiotelevisión estatal IRIB informó además de múltiples explosiones en los puertos de Chabahar y Konarak, en la provincia de Sistán y Baluchistán, fronteriza con Pakistán.
En el oeste del país, el gobernador de Abdanan, en la provincia de Ilam, afirmó a la agencia estatal IRNA que «el enemigo estadounidense ha lanzado un misil y atacado un punto civil en las montañas que rodean Abdanan». Según esa misma fuente, se enviaron equipos de emergencia y no se registraron víctimas por el momento. Hasta el cierre de esta edición, no habían trascendido informaciones confirmadas sobre daños personales o materiales de mayor escala.
El estrecho de Ormuz concentra una fracción sustancial del comercio energético global; su cierre o perturbación sostenida afectaría de forma directa los precios del crudo y la cadena de suministro de economías importadoras en Asia y Europa.
Conviene mirar los incentivos. La narrativa del CENTCOM apunta a una lógica de disuasión escalonada: cada oleada busca elevar el costo operativo iraní sin escalar hacia un conflicto terrestre. El dato de 450 millones de barriles transitados desde mayo es la métrica que Washington ofrece como prueba de eficacia. El dato importa más que el ruido. Mientras el flujo de petróleo se mantenga, los mercados tenderán a descontar el riesgo; si la Guardia Revolucionaria logra interrumpirlo de forma sostenida, la ecuación cambia por completo. La historia sugiere cautela: la capacidad iraní de dispersar activos y recomponer defensas ha demostrado ser mayor de lo que los comunicados de victoria anticipada suelen reconocer.

