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Camarón congelado: el producto que pone a Panamá en el mapa exportador global

El sector pesquero acumuló 158.5 millones de dólares al cierre de julio de 2026, casi una cuarta parte de todas las exportaciones de bienes del país, impulsado por tratados comerciales que abren mercados sin necesidad de subsidios.
Imagen generada con IA
Las Américaslunes 7 de septiembre de 2026

El sector marítimo-pesquero panameño cerró julio de 2026 como el principal motor de exportaciones de bienes del país, según el informe de la Oficina de Inteligencia Comercial del Ministerio de Comercio e Industrias (Intelcom/Mici). Las cifras hablan por sí solas: 158.5 millones de dólares exportados, un incremento del 5.6% frente al mismo periodo de 2025 y una participación de casi una cuarta parte del total de bienes exportados por la nación.

El camarón congelado encabeza el listado y se posiciona como el producto número uno dentro del Top 10 de exportaciones globales de Panamá. El administrador general de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), Carrasquilla, destacó que Estados Unidos, la Unión Europea y China Taiwán se mantienen como los principales destinos de la producción marina panameña.

Dentro del sector, los pescados, crustáceos y moluscos constituyen el pilar de la actividad: representan el 75.4% de la oferta total con un valor de 119.50 millones de dólares. La industria secundaria complementa el cuadro con cifras relevantes: grasas y aceites de pescado aportaron 26.40 millones (16.7% del sector), harina y residuos pesqueros generaron 10.80 millones (6.8%) y las preparaciones de carne y pescado sumaron 1.80 millones (1.1%).

El dato que conviene subrayar es el de los acuerdos comerciales. Según el informe de Intelcom, el 87.7% de los envíos pesqueros ingresó a mercados internacionales bajo regímenes preferenciales derivados de tratados vigentes. Es decir, la competitividad del sector no descansa en protecciones artificiales ni en gasto público discrecional, sino en el acceso negociado a mercados que premia la calidad y el precio del producto panameño.

Ese modelo —libre empresa apoyada en arquitectura jurídica de apertura comercial— es precisamente el que el gobierno de Mulino ha defendido como eje de la política económica exterior. Los números de julio validan la apuesta: cuando las reglas del juego son estables y los acuerdos se honran, los exportadores privados encuentran los incentivos para crecer sin necesidad de que el Estado les garantice el mercado.

Conviene mirar los incentivos. Un sector que genera casi 160 millones de dólares en siete meses, crece a tasas positivas y opera mayoritariamente bajo marcos de libre comercio es un argumento concreto contra el proteccionismo y a favor de la integración comercial. Panamá, cuya economía descansa históricamente en servicios logísticos y financieros, demuestra que la diversificación exportadora es posible cuando el marco regulatorio no ahoga la iniciativa privada. El desafío hacia adelante es sostener esa apertura frente a presiones internas que, en otros países de la región, han optado por el camino contrario con resultados conocidos.

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