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Bogotá supera a Londres en progresión salarial, pero la inflación y las hipotecas al 12,8% devoran la ganancia

El informe «Mapping the World's Prices 2026» del Deutsche Bank Research Institute sitúa a la capital colombiana entre las ciudades con mayor crecimiento de ingresos en dólares desde 2016, aunque su salario absoluto sigue entre los más bajos del mundo y el costo de la vivienda consume más de lo que el alza produce.
Imagen ilustrativa
Las Américasjueves 16 de julio de 2026

El informe «Mapping the World's Prices 2026», elaborado por el Deutsche Bank Research Institute sobre 69 ciudades clave, ubicó a Bogotá junto a Lisboa y Atenas entre las plazas que «han superado la progresión salarial de los principales mercados desarrollados en la última década». Los ingresos mensuales netos de la capital colombiana, medidos en dólares, crecieron 74% desde 2016 y 103% desde 2019. Para las capitales de Dinamarca, Alemania y Reino Unido, la variación en el mismo período se mueve entre 40% y 50%.

El reconocimiento tiene un límite inmediato: Bogotá ocupa el puesto 63 de 69 en salario absoluto, con USD 718 mensuales ($2.369.400), lejos de los más de USD 8.300 ($27.390.000) que registra Zúrich. El estudio advierte que «el crecimiento salarial en Colombia no ha llegado de forma gratuita».

El precio de esa convergencia aparece primero en los índices de precios al consumidor. Colombia ocupa el sexto lugar entre las economías analizadas por cambio acumulado en el IPC desde 2016, con 63,2%. Solo la superan Argentina, Turquía, Egipto, Rusia y Hungría.

La presión es todavía más visible en el mercado de vivienda. Bogotá ocupa el quinto lugar global en tasa hipotecaria fija anual aproximada, con 12,8%. Con ese nivel de financiación, el pago de una hipoteca absorbe el 152% del ingreso mensual promedio, lo que coloca a la ciudad en la posición 14 entre las urbes donde resulta más difícil costear una propiedad. El alquiler de una vivienda de tres habitaciones en el centro subió 73% desde 2016 y llegó a USD 1.186 ($3.913.800). Pese a ello, Bogotá sigue en el puesto 64 de 69 en comestibles y en el 62 en arriendo, lo que la mantiene entre las ciudades más baratas del reporte para gastos cotidianos.

El informe señala que «el costo de vida se está redibujando globalmente». En el extremo superior del mapa, Zúrich y Ginebra conservan su condición de ciudades más caras, seguidas por Tel Aviv, Nueva York y San Francisco. En el extremo opuesto, El Cairo aparece como la ciudad más barata en varias categorías. Argentina figura como el ejemplo más extremo de presión inflacionaria, con una inflación acumulada de 3.910% desde finales de 2019 y una caída del peso de -99% en una década, lo que mantiene a Buenos Aires cerca del fondo de las tablas cuando los precios se convierten a dólares.

El estudio añade que el grupo de mercados emergentes concentra gran parte del aumento de los alquileres: siete de sus diez ciudades están entre las que muestran mayores alzas de renta en la última década, después de que sus precios se multiplicaran por más de dos.

Conviene mirar los incentivos que subyacen a este cuadro. Una progresión salarial sostenida en dólares puede reflejar tanto productividad genuina como el efecto mecánico de la devaluación y la inflación sobre los tipos de cambio. Cuando la tasa hipotecaria ronda el 12,8% y el servicio de una deuda consume el 152% del ingreso mensual, el acceso a la propiedad privada —uno de los pilares del ascenso de clase media— queda fuera del alcance de la mayoría de los trabajadores bogotanos. El dato importa más que el ruido: la mejora relativa en el mapa global no sustituye las reformas estructurales que Colombia necesita para convertir esa progresión nominal en bienestar real y en un mercado de vivienda funcional.

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