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Bogotá amplía su flota eléctrica con 50 buses duales y acelera la renovación de Transmilenio

La capital sumó 50 articulados 100% eléctricos capaces de operar en troncales y vías mixtas, en una apuesta que el Distrito presenta como inédita. El avance mejora la flexibilidad del sistema, pero también exige más infraestructura, coordinación y dinero público para sostener la transición.
Las Américasmartes 29 de septiembre de 2026

Bogotá incorporó 50 buses articulados duales 100% eléctricos para operar en las troncales de Transmilenio y en vías de tráfico mixto. Según el Distrito, se trata de una tipología sin precedentes en el mundo.

Los vehículos pueden circular por carriles exclusivos y por corredores convencionales gracias a puertas en ambos costados. Cada unidad tiene dos secciones articuladas y capacidad para transportar hasta 160 pasajeros, de acuerdo con la información difundida por la administración distrital.

La nueva flota se suma a una ciudad que ya cuenta con más de 1.500 buses eléctricos y que prevé incorporar otros 900 vehículos de esta tecnología entre 2026 y 2029. De ese total, 631 corresponden a la reposición de la Fase III de Transmilenio y 269 serán articulados de Fase VI para la extensión troncal hacia Soacha, con cofinanciación de la Nación.

Los 50 articulados forman parte de la renovación de vehículos de la Fase III. Los concesionarios Masivo Capital y Etib adquirieron las unidades, que reemplazarán buses que alcancen el final de su vida útil. La capital ya había incorporado 97 vehículos eléctricos, entre busetones y padrones, como parte del mismo proceso.

Con los 50 articulados duales, el número de unidades de reposición ya entregadas asciende a 147. Según las proyecciones oficiales, cuando la totalidad de la flota prevista esté en servicio, se evitarán cerca de 57.478 toneladas de dióxido de carbono al año. El Distrito comparó esa reducción con el retiro de más de 35.159 vehículos particulares de las vías de la ciudad.

La operación total de la flota proyectada evitará la emisión de 57.478 toneladas de dióxido de carbono al año. Los nuevos vehículos no generan emisiones directas durante su operación, ya que no utilizan combustibles fósiles.

Los buses incluyen wifi gratuito, puertos USB, pantallas informativas, cámaras de videovigilancia internas y externas, monitoreo de puntos ciegos, telemetría, espejos digitales con pantallas para los conductores, espacios para sillas de ruedas, coches de bebé y perros de asistencia. También tendrán asientos preferenciales, una silla roja de doble espacio para madres lactantes o personas de talla grande y un ascensor con comunicación directa con el conductor.

Diego Alicides Torres Castro, experto en transporte público, de carga e intermunicipal, dijo que la llegada de esta tecnología «marca un hito» porque combina la operación por el carril exclusivo de Transmilenio con la posibilidad de circular por vías mixtas y recoger pasajeros en paraderos del componente zonal.

El montaje industrial también deja huella local: 25 buses fueron ensamblados en Pereira por Busscar y los otros 25 en Cota, Cundinamarca, por Marcopolo. La puesta en servicio requerirá adecuar patios, cargadores, subestaciones y redes eléctricas, además de pruebas técnicas y coordinación entre operadores y compañías de energía.

Conviene mirar los incentivos. Bogotá está ampliando una flota que ya es grande y que promete menos emisiones, menos ruido y más capacidad tecnológica. Pero nada de eso ocurre sin una arquitectura compleja de infraestructura, coordinación y cofinanciación estatal.

La discusión de fondo no es solo ambiental. También es fiscal y operativa: cada avance en electrificación exige inversión, mantenimiento y disciplina de ejecución. El beneficio para el usuario es claro si el sistema funciona; el costo, como siempre, recae en una combinación de tarifas, contratos y dinero de los contribuyentes.

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