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Oriente Medio y África

Bessent ve acuerdo sobre Ormuz «hoy o mañana»; Teherán exige control del estrecho y niega negociar con Washington

El secretario del Tesoro estadounidense se mostró optimista ante CNBC mientras Irán mantiene una postura que, según una fuente de alto rango citada por Reuters, «es poco probable que cambie». El crudo cayó cerca de un 4% tras las declaraciones.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricamartes 4 de agosto de 2026

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó el martes que Washington podría alcanzar un acuerdo con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz «hoy o mañana», y anticipó que los precios de la energía volverían a estabilizarse una vez despejada la vía. La declaración, hecha en entrevista con CNBC, se produjo horas después de que un proyectil desconocido impactara contra un buque de carga frente a la costa de Omán, según una agencia británica de monitoreo marítimo.

Bessent se hizo eco de las palabras del presidente Donald Trump, quien el lunes insistió en que el estrecho podría reabrirse «en cuestión de horas» y aseguró que las conversaciones con Irán habían sido reanudadas. «Ya sea que Irán quiera admitirlo o no, de hecho, estamos hablando», declaró Trump en Truth Social.

Desde Teherán, la respuesta fue categórica. El portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Esmail Baghaei, negó el lunes que se estuvieran llevando a cabo negociaciones con Washington y precisó que los contactos de Teherán eran únicamente con Omán. El martes, el Ministerio de Exteriores iraní reiteró esa posición.

Sin embargo, Qatar —uno de los principales mediadores— confirmó que «los esfuerzos siguen en curso con todas las partes», con ambas partes intercambiando borradores para un posible acuerdo. Majed Al Ansari, asesor del primer ministro catarí y portavoz de su cancillería, fue el encargado de hacer pública esa confirmación.

La posición iraní tiene un contenido concreto y exigente. Según declaró a Reuters una fuente de alto rango que participa en las conversaciones, Irán pretende controlar el tráfico marítimo de entrada por el estrecho y supervisar el de salida, con capacidad para intervenir si fuera necesario. El carril de salida seguiría una ruta entre Irán y Omán, y la autorización de salida se concedería a través de Omán previa notificación a Teherán. «Es poco probable que Teherán cambie de postura», añadió la misma fuente.

Al ser preguntado por CNBC si un acuerdo permitiría a Irán cobrar un peaje a los barcos, Bessent respondió escuetamente: «Creo que habría libertad de movimiento». La respuesta dejó abierta la pregunta sobre el alcance real de las concesiones que Washington estaría dispuesto a aceptar.

El estrecho ha permanecido prácticamente cerrado desde el inicio de la guerra en febrero, con ataques iraníes contra la navegación y un bloqueo estadounidense a los puertos iraníes en esa vía. Bessent señaló que cientos de barcos están a la espera de salir y que «bastantes» ya lo han hecho en los últimos días. Tras sus declaraciones y las de Qatar, los precios del crudo cayeron cerca de un 4%, tocando mínimos de tres semanas.

Trump explicó que el domingo dio marcha atrás en sus amenazas de un ataque militar masivo contra Irán a instancias de aliados del Golfo como Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

Conviene mirar los incentivos. La brecha entre el optimismo de Washington y las exigencias de Teherán no es un detalle técnico: es el núcleo del problema. Irán reclama, en la práctica, una posición de árbitro sobre una de las arterias energéticas más críticas del planeta, por donde transita una porción sustancial del petróleo mundial. Que esa pretensión se presente como «idea general en debate» y no como línea roja ya descartada revela hasta qué punto el régimen iraní busca convertir el conflicto en palanca de poder regional permanente. La administración Trump enfrenta la tensión clásica entre la urgencia de los mercados energéticos —que ya descuentan alivio— y la necesidad de no ceder soberanía marítima a un actor que, según sus propias fuentes, no tiene intención de ceder. El dato importa más que el ruido: mientras los borradores circulan, los proyectiles también.

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