La Universidad de Granada analiza sus convenios de intercambio con México tras el asesinato de Claudia Tacoronte, una estudiante española de 21 años que realizaba una estancia académica en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
Tacoronte fue apuñalada el sábado en Cuautla, Morelos, mientras estaba en México como parte de un programa de intercambio. La Fiscalía de Morelos investiga el crimen como feminicidio.
La joven había llegado al país apenas un mes antes. Estudiaba cuarto curso de Educación Infantil y, según la Universidad de Granada, se encontraba en la Facultad de Ciencias de la Educación hasta que inició su estancia en México. La decana Katia Caballero dijo que el centro deberá conocer a detalle qué ocurrió y si existe algún riesgo para otros estudiantes, para decidir si toma medidas respecto a los convenios internacionales.
«Será necesario conocer en detalle qué ha ocurrido y si existe riesgo de que vuelva a suceder, para actuar en consecuencia», afirmó Caballero.
La conmoción se extendió en Granada. En la Facultad de Ciencias de la Educación se realizó un minuto de silencio en memoria de Claudia. La coordinadora del grado de Educación Primaria Bilingüe y tutora de intercambio, Magdalena Ramos, la describió como «una chica con mucha ilusión» por su estancia en México y dijo que habló con ella el viernes anterior; hasta entonces, «iba todo muy bien».
El rector de la Universidad de Granada, Pedro Mercado, y el resto de docentes participaron en el homenaje. Las universidades públicas de Andalucía expresaron su «más profundo dolor» y su «firme condena» por el asesinato, al tiempo que pidieron una investigación «transparente y ágil» que permita hacer justicia cuanto antes.
El Gobierno español también se pronunció. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, lamentó la muerte y aseguró que «ante hechos tan injustos, es imposible que las palabras den suficiente consuelo a sus seres queridos».
La CRUE fue más allá y subrayó la vulnerabilidad que todavía afrontan muchas mujeres. Dijo que «ninguna mujer debería sentirse desprotegida ni ver condicionada su libertad para estudiar, viajar y desarrollar su proyecto de vida».
Conviene mirar los incentivos. Cuando una universidad analiza si un destino sigue siendo seguro para sus alumnos, no habla solo de protocolos: también mide la confianza que sostiene la movilidad académica, una de las formas más útiles de cooperación internacional. Si esa confianza se erosiona, el costo no lo paga una rueda de prensa; lo pagan estudiantes, familias e instituciones.
El dato importa más que el ruido. Aquí hay una estudiante asesinada, una investigación abierta y una red universitaria que ahora revisa sus convenios. En esa secuencia se juega algo más amplio que un caso penal: la capacidad de un país para ofrecer orden, garantías y libertad de estudio a quienes llegan de fuera.

