La Comisión de Salvadoreños en el Exterior, Legislación y Gobierno de la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó un dictamen favorable para ratificar el acuerdo bilateral con Italia sobre reconocimiento recíproco de licencias de conducir. El pleno —integrado por los 60 diputados— debatirá la propuesta en la sesión posterior a las vacaciones de agosto.
La iniciativa fue enviada por el presidente Nayib Bukele a través de la ministra de Relaciones Exteriores, Alexandra Hill Tinoco. Según datos oficiales citados durante la sesión, alrededor de 80,363 salvadoreños residen actualmente en Italia, una de las comunidades más numerosas de la diáspora salvadoreña en Europa.
El instrumento consta de once artículos y cuatro anexos técnicos que detallan procedimientos, requisitos, modelos de licencias, mecanismos de verificación y protección de datos personales. El jefe del Departamento de Negociaciones y Tratados del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lisandro Alberto Landaverde, explicó que el acuerdo permitirá a los salvadoreños en Italia utilizar sus licencias sin necesidad de exámenes adicionales, salvo en circunstancias especiales.
El director de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Diego Góchez, precisó que la vigencia del acuerdo comenzará «sesenta días después de la recepción de la segunda comunicación entre las partes» y tendrá una duración inicial de cinco años, con posibilidad de prórroga negociable un año antes de su vencimiento. De aprobarse en el pleno, el texto entraría en vigor ocho días después de su publicación en el Diario Oficial, una vez cumplida la notificación diplomática.
La diputada Evelin Merlos subrayó que el mecanismo reduce trámites administrativos y otorga certeza jurídica a quienes trabajan, estudian o se reencuentran con sus familias en Italia. El dictamen aclara, no obstante, que el acuerdo no implica reconocimiento automático: la conversión de licencias está sujeta al cumplimiento de requisitos previamente acordados por ambas partes, lo que preserva el control de las autoridades y la seguridad vial. La reciprocidad también aplica para los ciudadanos italianos residentes en El Salvador.
Conviene mirar los incentivos. Para una comunidad migrante cuya inserción laboral depende con frecuencia de contar con una licencia válida, este tipo de acuerdo es infraestructura jurídica concreta: reduce costos de transacción, elimina burocracia redundante y amplía el acceso al mercado de trabajo sin desembolso adicional para el contribuyente salvadoreño. Es, en su escala, un ejemplo de diplomacia orientada a resultados tangibles.
El dato importa más que el ruido. La política exterior de protección a la diáspora —cuando se traduce en tratados con procedimientos verificables y plazos definidos— genera más valor para los emigrantes que los discursos consulares de ocasión. El siguiente paso es el pleno legislativo; hasta entonces, el acuerdo es una promesa bien encaminada, no un derecho adquirido.



