El sismo del 10 de agosto dejó alrededor de 40 agencias de viajes afectadas en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas. En la instalación del 30° Congreso Nacional de Agencias de Viajes y Turismo, celebrado en Barranquilla, Paula Cortés, presidenta ejecutiva de la Asociación Nacional de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), presentó al Gobierno nacional un paquete de medidas urgentes para proteger el empleo y reactivar el sector.
Las solicitudes centrales son tres: subsidios para mantener los puestos de trabajo, reducción del IVA a tiquetes aéreos del 19% al 5%, y reducción del IVA al alojamiento y paquetes turísticos. A ello se suman líneas especiales de crédito con Bancóldex respaldadas por el Fondo Nacional de Garantías —idealmente en un 80%, según empresarios consultados por el gremio—, alivios tributarios y flexibilización de penalidades comerciales con proveedores y aerolíneas.
Cortés precisó que Anato entregó el diagnóstico y el paquete de propuestas al Gobierno desde la tarde del día en que ocurrió el terremoto. Ahora el gremio espera que esas solicitudes queden recogidas en los decretos legislativos que se expidan al amparo de la declaratoria de emergencia económica, social y ecológica ya decretada. «La declaratoria fue el primer paso fundamental, porque abre el camino para actuar con mayor rapidez», afirmó la dirigente.
La presidenta de Anato reconoció la difícil situación fiscal del país, pero insistió en que esa restricción no puede traducirse en inacción: «No podemos desconocer la condición fiscal que tiene el país, pero sí buscar alguna manera de generar alivios para las agencias de viajes y facilitar el acceso a créditos», señaló.
El gremio también lanzó la campaña Turismo Unido, liderada por el capítulo Eje Cafetero y respaldada por Anato a nivel nacional, con el objetivo de apoyar a las empresas turísticas de los cinco departamentos afectados. Cortés anunció que visitará las zonas dañadas la próxima semana para documentar el estado real de los destinos y difundirlo en redes sociales, con el fin de frenar cancelaciones de viajes por percepciones equivocadas sobre la accesibilidad de la región.
«No queremos que las ventas futuras que tienen previstas las agencias de viajes se vayan a perder porque las personas empiecen a cancelar y crean que los sitios no se pueden visitar», advirtió. Además, anunció reuniones con cámaras de comercio, alcaldes y gobernadores para levantar un mapa preciso de las afectaciones.
Conviene mirar los incentivos. La reducción del IVA a tiquetes y alojamiento no es un gasto público directo: es devolver al mercado una carga tributaria que en condiciones normales ya comprime la demanda turística. En una coyuntura de emergencia, ese ajuste puede ser el mecanismo más eficiente —y menos costoso para el contribuyente— para sostener la cadena de valor del sector sin depender exclusivamente de subsidios fiscales.
El dato importa más que el ruido: el turismo ya genera más divisas que el carbón y el café, según cifras citadas por el propio gremio. Que el Gobierno Petro, con su historial de reticencia a la libre empresa, responda con decretos concretos o deje que la burocracia consuma el margen que abre la emergencia es la pregunta que el sector turístico —y los miles de empleos que sostiene— no puede permitirse que quede sin respuesta.



