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Oriente Medio y África

Alemania adelanta su retirada de Kurdistán iraquí ante el vacío que deja la salida de Estados Unidos

Berlín acelera el repliegue de su contingente en Erbil tras confirmar que Washington retirará sus sistemas Patriot en septiembre, dejando a las fuerzas alemanas sin cobertura antiaérea.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricaviernes 10 de julio de 2026

El Ministerio de Defensa alemán confirmó el inicio del proceso de retirada anticipada de su contingente militar desplegado en Erbil, capital de la región semiautónoma del Kurdistán iraquí. La decisión llega ante la salida inminente de Estados Unidos, prevista para septiembre, y se produce antes del teórico fin de la misión, fijado para el 31 de enero de 2027.

Una portavoz del Ministerio precisó que un número «limitado» de asesores militares permanecerá en el campamento internacional situado en las inmediaciones del aeropuerto. El resto del contingente partirá en los próximos meses, sin esperar al plazo original.

El factor determinante es la seguridad. Las instalaciones han sido blanco constante de repetidos ataques de represalia desde el inicio de los ataques militares estadounidenses e israelíes contra Irán. La retirada de Washington implica, además, la retirada de los sistemas de defensa antiaérea Patriot, lo que deja a las fuerzas alemanas completamente desguarnecidas en el terreno.

Los soldados desplegados en el norte de Irak forman parte de la operación internacional Resolución Inherente, que concluirá dentro de dos meses por decisión de las propias autoridades iraquíes. Los asesores que permanezcan podrían integrarse en una posible nueva iniciativa de capacitación.

El Gobierno alemán buscó matizar el alcance político del repliegue ante la Comisión de Defensa del Parlamento. Según un texto recogido por la agencia DPA, Berlín sostuvo que la naturaleza original de la misión —proteger a la población kurda de la amenaza yihadista— «continúa intacta», y precisó: «No estamos abandonando a los kurdos; solo está cambiando la naturaleza de nuestra misión en la región del Kurdistán».

El dato importa más que el ruido diplomático. Lo que Berlín llama «cambio de naturaleza» es, en términos operativos, una reducción de presencia motivada por un cálculo de riesgo: sin el paraguas de defensa aérea estadounidense, mantener tropas en Erbil se convierte en una exposición sin respaldo.

Conviene mirar los incentivos. La retirada alemana ilustra una dinámica que se repite cada vez que Washington ajusta su huella militar en Oriente Medio: los aliados europeos, carentes de capacidades autónomas de defensa antiaérea avanzada, quedan ante la disyuntiva de asumir un riesgo desproporcionado o replegarse. La dependencia estructural de Europa respecto de los sistemas y el paraguas norteamericano no es un debate abstracto; es, como muestra Erbil, una variable operativa de primer orden. La pregunta que ninguna capital europea ha respondido con claridad es qué ocurre cuando ese paraguas se cierra.

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