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76 petroleros de la flota fantasma rusa dañados en seis días: Ucrania interrumpe la arteria financiera del Kremlin

Los drones ucranianos golpearon 21 buques más en el mar de Azov durante la última noche, acumulando 76 embarcaciones afectadas en una semana; Rusia suspendió temporalmente la navegación por el canal Don-Azov.
Imagen ilustrativa
Internacionalsábado 11 de julio de 2026

Las Fuerzas de Defensa ucranianas alcanzaron durante la pasada noche a otros 21 petroleros de la llamada «flota fantasma» en el mar de Azov, según informó el Estado Mayor ucraniano a través de Telegram. La cifra acumulada desde el lunes asciende a 76 embarcaciones dañadas en seis días, un tercio de ellas solo en la última jornada, en la que se registraron «73 impactos efectivos».

El comunicado del Estado Mayor precisa que esos petroleros «se utilizan para transportar petróleo y productos petrolíferos eludiendo las sanciones internacionales, lo que garantiza la entrada de fondos para financiar la agresión armada contra Ucrania». Junto a los buques cisterna, los drones alcanzaron cuatro remolcadores, dos buques de carga seca y una draga empleados en logística militar, transporte de mercancías y mantenimiento de infraestructura portuaria.

El jefe de las fuerzas de drones ucranianas, Robert Brovdi —conocido como «Magiar» por su origen húngaro— señaló en Telegram que «la flota petrolera clandestina se está reduciendo notablemente» y añadió que «parece que se ha interrumpido el tráfico por el estrecho de Kerch», el canal marítimo que separa Crimea de Rusia y da acceso al mar de Azov. Medios regionales reportaron además que Rusia suspendió temporalmente la navegación por el canal Don-Azov, que une el río Don con el mar de Azov.

En total, durante la noche de operaciones, las fuerzas ucranianas atacaron «53 objetivos militares legítimos, incluidos la flota y recursos energéticos» en la zona operativa del enemigo, en Crimea y el sur del territorio ocupado temporalmente, según Brovdi.

Conviene mirar los incentivos. La «flota fantasma» no es un accidente logístico: es el mecanismo financiero que permite al Kremlin convertir barriles de crudo en munición y salarios militares, sorteando el régimen de sanciones que Occidente tardó meses en articular. Cada petrolero dañado es, en términos prácticos, una fracción del presupuesto de guerra ruso que deja de circular.

El dato importa más que el ruido. Interrumpir el estrecho de Kerch y el canal Don-Azov, aunque sea temporalmente, supone un golpe a la cadena de suministro que sostiene tanto la economía de exportación rusa como la proyección militar en el mar Negro. La historia sugiere cautela ante cifras de daño que aún no han sido verificadas de forma independiente, pero la escala de la operación —76 embarcaciones en seis días— señala una campaña sostenida, no un golpe de oportunidad. Para quienes negocian sanciones en Bruselas o Washington, la presión ucraniana sobre esta flota hace más difícil que Moscú encuentre alternativas rápidas de evasión.

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