El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, confirmó este martes que el doble terremoto en Venezuela ha causado la muerte de 50 ciudadanos españoles, mientras que 139 permanecen desaparecidos. Las declaraciones las realizó en Santander, antes de participar en el curso «España en el mundo» organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Albares precisó que la Agencia Española de Cooperación ha desplegado un hospital de campaña en Venezuela a través del cual se atiende a unas 220 personas al día. El ministro subrayó que España acompañará «tanto tiempo como sea necesario» no solo a la colonia española en el país, sino al conjunto del pueblo venezolano.
El balance de víctimas con pasaporte español convierte este seísmo en uno de los eventos con mayor coste humano para la comunidad española en el exterior en lo que va del siglo. La cifra de desaparecidos —139 personas— sugiere que el número final de fallecidos podría ser aún mayor, en función de las labores de búsqueda que continúan sobre el terreno.
Venezuela acumula así una nueva tragedia sobre una población que ya arrastraba años de deterioro institucional y colapso de infraestructuras. La capacidad de respuesta del Estado venezolano ante emergencias de esta magnitud ha sido históricamente limitada, lo que hace que la asistencia exterior —como el hospital de campaña español— resulte decisiva para miles de afectados que de otro modo no tendrían acceso a atención médica básica.
Conviene mirar los incentivos. La presencia de cooperación internacional de calidad en Venezuela no es un dato menor: pone en evidencia la brecha entre lo que el aparato estatal local puede ofrecer y lo que requiere una población golpeada por el desastre natural. El hospital de campaña español atiende a 220 personas diarias; esa cifra habla por sí sola sobre el vacío que llena.
Para Madrid, la gestión consular y humanitaria en Venezuela es también una prueba de estrés institucional. Con 50 muertos confirmados y 139 desaparecidos, la presión sobre el servicio exterior español será creciente en los próximos días. El dato importa más que el ruido: lo que se mide ahora no es el discurso de solidaridad, sino la velocidad y eficacia con que se identifica a los desaparecidos y se repatría a quienes lo necesiten.



