La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, supervisó esta semana los avances del plan hídrico puesto en marcha en el pueblo de San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco. El programa contempla siete obras estratégicas con una inversión de 372 millones de pesos y un horizonte de ejecución de aproximadamente cinco meses, hasta diciembre.
El secretario de Gestión Integral del Agua (Segiagua), José Mario Esparza, informó que este jueves arrancan dos frentes simultáneos: la sustitución de toda la red de drenaje del pueblo y la construcción de un cárcamo de bombeo en la zona de Atenco, la parte más baja de San Gregorio Atlapulco. Esparza advirtió que el drenaje actual carece de salida, por lo que las aguas negras terminan en la zona chinampera.
Entre los trabajos ya ejecutados figura la intervención de 22 presas de gaviones —estructuras de piedra que regulan la velocidad del agua—, de las cuales nueve son nuevas y el resto fueron rehabilitadas. Según los datos oficiales, en momentos de lluvia estos gaviones pueden infiltrar hasta 237 mil litros de agua por hora hacia las zonas bajas de Xochimilco. El plan también incluyó el desazolve de 16 mil 522 metros cúbicos y la construcción de un colector de tres kilómetros que transporta el agua de drenaje desde la zona alta de Milpa Alta.
Brugada visitó asimismo la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de San Pedro Atocpan, en Milpa Alta, cuya capacidad se triplicó: pasó de 20 a 60 litros por segundo de agua tratada. El plan hídrico contempla además la intervención de las plantas tratadoras de San Lorenzo y San Luis Tlaxialtemalco. En conjunto, las tres instalaciones alcanzarían una capacidad de tratamiento de 280 litros por segundo, volumen destinado a la zona chinampera, que actualmente recibe agua tratada desde el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa.
Ante vecinos de la zona, la mandataria subrayó que San Gregorio es uno de los «polos productivos» de Xochimilco y destacó la antigüedad histórica del pueblo como argumento para justificar la escala de la intervención.
Lo que conviene mirar
El dato importa más que el ruido: 372 millones de pesos es una cifra significativa para resolver un problema de infraestructura que, según reconoce el propio aparato estatal, existe porque el drenaje «no tiene salida». La pregunta que el contribuyente capitalino tiene derecho a formular es por qué ese déficit estructural no fue atendido en administraciones anteriores, y qué mecanismo de rendición de cuentas garantiza que las obras concluyan en el plazo anunciado y con el presupuesto comprometido.
La historia de la infraestructura hídrica en la cuenca de México sugiere cautela. Los anuncios de inversión en Xochimilco se repiten con cada ciclo de lluvias; la diferencia entre este plan y los anteriores dependerá de la supervisión independiente y de si las siete obras quedan operativas antes de que llegue la siguiente temporada. Sin esos controles, los 372 millones corren el riesgo de convertirse en otro capítulo de gasto público sin resultados verificables.



