El lago de Shichahai, en el corazón histórico de Pekín, se ha convertido en un escenario improbable para entender cómo una aplicación puede reorganizar industrias enteras. Fotógrafos compiten por clientes a 10 yuanes el retrato —1,47 dólares, según la AFP—, turistas planean itinerarios completos sin consultar una agencia y ciudades industriales desconocidas se transforman en destinos virales de la noche a la mañana. El denominador común es Xiaohongshu, conocida internacionalmente como RedNote.
La plataforma, cuyo nombre oficial en chino significa literalmente «pequeño libro rojo», combina la estética visual de Pinterest con las funciones de Instagram: fotos, videos y transmisiones en vivo. Su base de usuarios activos mensuales creció de 300 millones a 350 millones en el último año, según datos publicados en mayo por la firma de análisis Qiangua. Ese crecimiento coincide con un auge del turismo doméstico chino que también alcanzó marcas históricas: más de 6.500 millones de trayectos en 2024, un incremento superior al 16% anual, de acuerdo con la agencia estatal Xinhua.
El mecanismo es sencillo y potente. Los usuarios documentan sus experiencias, etiquetan ubicaciones y generan lo que la industria llama sitios «daka» —de visita obligada—. Otros usuarios replican el recorrido. Ming Yii Lai, consultora sénior de estrategia en Daxue Consulting, explicó a la AFP que Xiaohongshu es hoy el primer destino al que «muchos viajeros jóvenes» acuden en busca de inspiración. El caso más citado es Zibo, una ciudad industrial en la provincia de Shandong que se convirtió en destino masivo después de que sus brochetas de barbacoa se volvieran virales en la plataforma.
El modelo, sin embargo, arrastra fricciones. Lai advirtió a la AFP sobre turismo excesivo en lugares que no estaban preparados para recibir multitudes, dependencia empresarial del tráfico de la plataforma y publicaciones patrocinadas que generan expectativas que la realidad no cumple. La concentración de influencia en un solo canal de descubrimiento es, en sí misma, una vulnerabilidad estructural para los negocios que construyen su clientela sobre ese tráfico.
Fuera de China continental, Xiaohongshu gana terreno entre sinohablantes de Malasia y Singapur. Ernest Phua, un jubilado singaporense, relató a la AFP que la usa para encontrar «estrategias de viaje» en mandarín antes de visitar Cantón o Yunnan. La plataforma también captó atención global a finales de 2024, cuando la amenaza de prohibición de TikTok en Estados Unidos llevó a usuarios estadounidenses —apodados «refugiados»— a migrar masivamente a RedNote.
Ahora, según reportes del Wall Street Journal citados en la fuente, Xiaohongshu prepara una oferta pública inicial de manera confidencial en la bolsa de Hong Kong, con un posible debut a finales de 2026. La AFP señaló haber contactado a la empresa sin obtener respuesta.
Conviene mirar los incentivos. Una salida a bolsa en Hong Kong —y no en Nueva York— es una decisión que refleja tanto el clima regulatorio entre China y Estados Unidos como la lógica de captar capital en un mercado donde el Estado puede ejercer supervisión directa. Para los inversores, Xiaohongshu ofrece una historia de crecimiento real: usuarios, transacciones y datos de comportamiento de consumo a una escala que pocos activos del mundo pueden igualar. El dato importa más que el ruido: 350 millones de usuarios activos mensuales en una economía que registró 6.500 millones de viajes domésticos en un solo año es una infraestructura de mercado, no solo una red social. La pregunta relevante para cualquier inversor no es si la plataforma crece, sino quién controla, en última instancia, las reglas del juego.



