La portavoz del Gobierno de Filipinas, Claire Castro, anunció este miércoles que Donald Trump asistirá a la 49ª cumbre anual de la ASEAN, que se celebrará en Manila del 15 al 17 de noviembre. Será la primera visita de Trump a Filipinas desde 2017.
Castro informó de la asistencia durante una rueda de prensa, sin detallar la agenda del viaje. Trump también participó en la edición anterior de la cumbre de la ASEAN y países aliados, celebrada en Kuala Lumpur.
La visita coincidirá con el 80 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Washington y Manila. En julio de 2025, ambos países cerraron un acuerdo comercial que fijó un arancel del 19 % a los productos filipinos, menor al 20 % con el que amenazaba la Administración Trump.
Los dos aliados mantienen además un pacto de defensa mutua que obligaría a EE. UU. a acudir en ayuda de Filipinas en caso de conflicto militar con China. Manila mantiene disputas soberanistas con Pekín en el mar de China Meridional, aguas en las que protagonizan choques recurrentes.
Tras su paso por Filipinas, se espera que Trump viaje a Shenzhen, en China, para participar en la reunión de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico entre el 17 y el 19 de noviembre. En julio, Filipinas recibió al jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, en el encuentro de Exteriores de la ASEAN.
Pese al distanciamiento entre EE. UU. y Filipinas durante el mandato de Duterte, más afín a China, su sucesor, Ferdinand Marcos Jr., ha estrechado lazos con Washington desde 2022. Conviene mirar los incentivos: Manila busca respaldo de seguridad, pero también intenta contener el costo comercial de su relación con Estados Unidos.
La cita en Manila pone a prueba ese equilibrio. Para Filipinas, el valor de la alianza está en la garantía estratégica frente a China; para Washington, en mantener influencia en un Sudeste Asiático donde la competencia entre potencias se intensifica. El dato importa más que el ruido: los aranceles y la seguridad siguen siendo las palancas reales de esta relación.


