El tifón Dolphin azotó este sábado la prefectura de Okinawa, en el sur de Japón, con vientos máximos sostenidos de 162 km/h y ráfagas que alcanzaron los 216 km/h. El saldo inmediato: seis personas heridas —cinco de ellas adultos mayores en Okinawa, una más en la prefectura de Kagoshima— y más de 50.000 edificios sin suministro eléctrico. En Kagoshima, casi 39.000 edificios quedaron sin electricidad; en Okinawa, poco más de 12.000. Las aerolíneas ANA y Japan Airlines cancelaron vuelos con destino y origen en Okinawa.
La atención se desplaza ahora hacia China. Las autoridades esperan que Dolphin toque tierra entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, probablemente en el corredor que va de Zhoushan, en la provincia de Zhejiang, a Fuding, en Fujian, según el Centro Meteorológico Nacional de China. Los vientos cerca del centro de la tormenta se estiman entre 38 y 45 metros por segundo.
Pekín activó una alerta naranja por tifón —el segundo nivel más alto— y elevó el nivel de respuesta de emergencia hasta el nivel III por riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra. Durante la noche del sábado las autoridades emitieron cinco alertas meteorológicas y de desastre, incluyendo una alerta roja por torrentes de montaña.
El impacto sobre la infraestructura ya es visible. La provincia de Zhejiang elevó al máximo su alerta por tifón costero y suspendió las operaciones portuarias. El Aeropuerto Internacional de Ningbo Lishe anunció la suspensión de todos sus vuelos para el domingo. El puerto de Yangshan, en Shanghái, quedó sin embarcaciones desde el viernes por la noche, y algunos servicios ferroviarios del delta del río Yangtsé serán interrumpidos a partir del domingo. Autoridades del este y sur del país también suspendieron servicios de ferry, paralizaron obras de construcción y ordenaron el regreso de embarcaciones pesqueras a puerto.
El Centro Nacional de Pronóstico Marino mantuvo su alerta roja por oleaje y pronosticó olas de entre 5 y 8 metros en las aguas costeras de Zhejiang hasta la tarde del domingo. En Shanghái y el norte de Fujian, bajo alerta naranja, las olas podrían alcanzar entre 3 y 5,5 metros. Se esperan lluvias y fuertes vientos en el este de China hasta el 12 de agosto, con precipitaciones que en algunas zonas podrían superar los 80 milímetros por hora.
En Taiwán, 78 vuelos —principalmente internacionales— fueron cancelados. Se prevén fuertes lluvias en el norte de la isla durante el fin de semana, aunque hasta el sábado no se habían ordenado evacuaciones.
Conviene mirar los incentivos que estructuran la respuesta. La paralización portuaria en Zhejiang y la suspensión de operaciones en Yangshan —uno de los puertos de contenedores más activos del mundo— tendrán consecuencias sobre cadenas de suministro que ya operan con márgenes ajustados. El dato importa más que el ruido meteorológico: cada hora de cierre en un nodo de esa envergadura se traduce en costos reales para el comercio regional. La historia sugiere cautela respecto a la rapidez con que estas interrupciones se resuelven una vez que la tormenta pasa; la congestión posterior suele ser tan costosa como el cierre mismo.



