El tifón Bavi intensificó su avance este sábado hacia la costa este de China, obligando a las autoridades a escalar los protocolos de emergencia en varias provincias y a evacuar a 34.000 personas en Shanghái hasta el mediodía local.
El Mando Estatal de Control de Inundaciones y Sequías activó una respuesta de emergencia de nivel cuatro para Shanghái y las provincias de Jiangsu, Anhui y Jiangxi. El Centro Meteorológico Nacional mantuvo la alerta naranja por tifón y situó a Bavi a unos 460 kilómetros al sureste de la frontera entre Zhejiang y Fujian, con vientos máximos de 42 metros por segundo —aproximadamente 150 kilómetros por hora—.
La previsión indica que el sistema tocará tierra en la madrugada del domingo en la franja costera entre Sanmen y Cangnan, en la provincia de Zhejiang, con categoría de tifón y vientos de nivel 12 a 13, antes de debilitarse al internarse en el continente.
China emitió además la primera alerta roja por lluvias del año, con precipitaciones torrenciales previstas hasta el domingo en zonas del este, norte y suroeste del país. Las autoridades estiman acumulados locales de hasta 500 milímetros en Zhejiang y Fujian.
En Shanghái, el mecanismo de mando reforzado movilizó 2.730 equipos de rescate contra inundaciones, 185 vehículos de bombeo y 416 almacenes de material de emergencia. En Zhejiang, áreas turísticas de Hangzhou, parques, museos, senderos de montaña y espectáculos nocturnos cerraron sus puertas en forma preventiva.
En Taiwán, el impacto fue visible desde las primeras horas. La compañía eléctrica Taipower informó de 153.733 hogares afectados por cortes de suministro, aunque más de 117.000 ya habían recuperado el servicio durante la jornada del sábado. A las 11:00 hora local, Bavi se encontraba a unos 260 kilómetros al noreste de Taipéi, con vientos máximos de 38 metros por segundo —unos 136 km/h—, avanzando hacia el noroeste.
El aeropuerto internacional de Taoyuan, principal puerta de acceso a la isla, canceló 760 vuelos de pasajeros y carga programados para el sábado. Algunas llegadas internacionales planeaban reanudarse conforme el sistema se desplazara más al norte y se debilitara, según informó la Agencia Meteorológica Central de Taiwán.
Conviene mirar los incentivos que genera una respuesta estatal de esta magnitud. La activación escalonada de alertas —de nivel cuatro en el continente, roja por lluvias, naranja por tifón— refleja un aparato de gestión de desastres de considerable escala, cuya eficacia real se medirá en las próximas horas cuando Bavi toque tierra. El dato importa más que el ruido: 34.000 evacuados y 153.000 hogares sin electricidad son cifras concretas que anticipan el costo económico del paso del temporal, tanto en infraestructura como en actividad productiva en una región de alto peso industrial. La historia sugiere cautela ante los comunicados oficiales de Pekín sobre daños finales, pero la magnitud del despliegue preventivo señala que las autoridades chinas tomaron el riesgo con seriedad.



