El tifón Bavi avanzaba el sábado hacia la costa oriental de China con vientos máximos sostenidos de 90 mph, el equivalente a un huracán de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson, y se encontraba a unas 124 millas al sureste de Wenling, en la provincia de Zhejiang, a las 8:08 de la mañana según el Centro Meteorológico Nacional chino.
Las autoridades evacuaron a más de 1,8 millones de personas: más de 1,7 millones en la provincia de Zhejiang —donde se ubica Wenzhou, ciudad de unos 10 millones de habitantes y destino previsto del landfall— y más de 100.000 en la vecina provincia de Fujian. El fenómeno tiene previsto tocar tierra en los alrededores de Wenzhou en las primeras horas del domingo.
El peligro no proviene solo del viento. Los meteorólogos advierten que Bavi arrastra una masa de humedad de dimensiones comparables a Francia, lo que amplifica el riesgo de inundaciones incluso si el sistema continúa debilitándose sobre aguas más frías en su trayectoria noroeste.
Antes de alcanzar China, el tifón ya dejó un saldo de víctimas. En Filipinas, 17 personas murieron a causa de las lluvias intensas provocadas por el monzón del suroeste, agravado por el impacto de Bavi. Japón y Taiwán no registraron fallecidos, aunque el departamento de bomberos taiwanés reportó 87 heridos, la mayoría por caídas de motocicletas o bicicletas.
Taiwán evacuó a más de 14.000 personas, principalmente de zonas montañosas, ante pronósticos de precipitaciones de casi tres pies en algunas áreas. El gobierno canceló 920 vuelos internacionales —lo que supuso el cierre efectivo del aeropuerto internacional de Taoyuan, en las afueras de Taipei— y la totalidad de los 282 vuelos domésticos. La principal línea de tren de alta velocidad norte-sur mantuvo operaciones con servicio reducido.
El impacto sobre la conectividad regional fue inmediato. Más de 130 vuelos entre Hong Kong, Taiwán, China continental y Japón fueron cancelados el sábado. El aeropuerto internacional de Hong Kong registró 64 vuelos entrantes y 71 salientes anulados, con más de la mitad de las rutas afectadas hacia y desde Taipei. Aerolíneas como EVA Air, China Airlines, Juneyao Air, Loong Air y China Eastern Airlines confirmaron cancelaciones. La MTR Corporation suspendió además 10 servicios de tren de alta velocidad que conectan Hong Kong con el continente, con ocho viajes adicionales cancelados para el domingo.
En Wenzhou, los residentes alternaban la preocupación con cierta resignación. «Hemos pasado por tifones antes. Saldremos adelante», declaró Huang Xinghuan, de 50 años, según recogió The New York Post. Otro residente señaló que las provisiones estaban garantizadas y que no había razón para el pánico.
Conviene mirar los incentivos. La escala de la evacuación —1,8 millones de personas movilizadas en horas— refleja tanto la capacidad logística del aparato estatal chino como la concentración de población e industria en una franja costera que no puede permitirse interrupciones prolongadas. Wenzhou es un nodo comercial y manufacturero cuya paralización, aunque breve, tiene consecuencias que se propagan por cadenas de suministro globales. El dato importa más que el ruido: no es la intensidad del viento lo que define el costo final, sino el volumen de agua acumulada y la velocidad con que las autoridades puedan restablecer la normalidad económica en una región donde el tiempo de inactividad se mide en divisas, no solo en inconvenientes.



