El Centro Meteorológico de China mantuvo este viernes una alerta naranja —tercera en un sistema de cuatro niveles— ante la inminente llegada del tifón Bavi a la costa sureste del país. Según el organismo, el sistema se encontraba a las 05:00 hora local del viernes a unos 830 kilómetros al sureste de la ciudad taiwanesa de Keelung, con vientos sostenidos máximos de nivel 14, equivalentes a 45 metros por segundo cerca de su centro.
La trayectoria prevista lleva al tifón hacia el noroeste a una velocidad de entre 15 y 20 kilómetros por hora. Se espera que toque tierra entre las localidades de Fuqing, en la provincia de Fujian, y Wenling, en Zhejiang, durante la noche del sábado con categoría de tifón fuerte o tifón, para luego continuar hacia el noroeste y debilitarse de forma gradual.
Las proyecciones de precipitación son significativas: Zhejiang y Fujian podrían acumular entre 500 y 600 milímetros de lluvia en los próximos tres días. Las zonas noreste de Pekín y la provincia de Hebei también recibirían acumulados de entre 300 y 350 milímetros. En el mar, el organismo advirtió sobre olas de hasta 9 metros en el sur del mar de China Oriental, mientras que las aguas próximas a Zhejiang y al norte de Fujian registrarían olas de hasta 3,8 y 3,4 metros, respectivamente.
La plataforma de seguimiento meteorológico Zoom.earth indica que Bavi pasará por el archipiélago japonés de las Yaeyama y por el noreste de Taiwán entre la noche del viernes y la tarde del sábado, antes de alcanzar la costa suroriental china.
Las autoridades meteorológicas recomendaron a la población tomar medidas de precaución, ordenaron a las embarcaciones que operen en las aguas afectadas regresar a puerto y solicitaron suspender grandes concentraciones al aire libre y trabajos peligrosos en el exterior.
El tifón Bavi no llega en un momento ordinario. Esta semana, China ya acumuló al menos 71 muertos por fenómenos meteorológicos: las lluvias asociadas al tifón Maysak dejaron al menos 39 muertos en Guangxi; un deslizamiento en Gansu causó 21 fallecidos; y tormentas y tornados en Hubei mataron a once personas. Los tifones son fenómenos recurrentes en la región durante los meses de verano y otoño, cuando las cálidas aguas del Pacífico favorecen la formación de ciclones tropicales que interrumpen el transporte y la actividad económica.
Conviene mirar los incentivos que genera una semana de esta magnitud. La acumulación de desastres en días consecutivos somete a una presión extraordinaria la capacidad de respuesta del aparato estatal chino: evacuaciones, cortes de infraestructura y paralización de actividad productiva en provincias industrialmente relevantes como Zhejiang —uno de los motores exportadores del país— tienen un costo económico real que Beijing raramente cuantifica con transparencia. El dato importa más que el ruido: cuando los desastres se encadenan, la resiliencia de las cadenas de suministro globales que dependen de esa geografía queda expuesta. Los mercados y los operadores logísticos harán bien en seguir de cerca las próximas 72 horas.



