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Asia y China

Terremoto de magnitud 7,1 sacude Kumamoto: al menos 18 muertos, más de 200 heridos y decenas de desaparecidos

El sismo del 28 de julio devastó la prefectura japonesa, colapsó edificios, paralizó plantas de Honda, Toyota, Sony y TSMC, y dejó cerca de 10.000 personas en refugios. Costa Rica y otros gobiernos expresaron solidaridad.
Imagen ilustrativa
Asia y Chinajueves 30 de julio de 2026

Un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, el 28 de julio a las 4:27 p.m. hora local. El epicentro se ubicó a unos 10 kilómetros de profundidad y la intensidad alcanzó el nivel máximo de 7 en la escala sísmica japonesa, la más alta de esa medición.

Las autoridades japonesas confirmaron al menos 18 fallecidos, más de 200 heridos y decenas de desaparecidos. Cerca de 10.000 personas permanecen en refugios temporales ante los daños sufridos en sus viviendas. Más de 48.000 hogares quedaron sin suministro eléctrico durante las primeras horas posteriores al sismo.

Entre los incidentes más graves figura una explosión en un centro comercial de la cadena AEON Mall, presuntamente causada por una fuga de gas, así como el derrumbe de estructuras industriales y edificios residenciales. Las labores de rescate continúan en condiciones complejas debido al intenso calor y al riesgo permanente de nuevas réplicas.

El terremoto obligó a suspender temporalmente operaciones ferroviarias, vuelos y actividades industriales. Empresas como Honda, Toyota, Sony y TSMC interrumpieron parte de su producción mientras se inspeccionan posibles daños en plantas y centros de manufactura. Las autoridades japonesas informaron que no se detectaron anomalías en las centrales nucleares cercanas, uno de los aspectos que generó mayor preocupación inicial.

La Agencia Meteorológica de Japón emitió en un primer momento una alerta de tsunami para las costas de los mares de Ariake y Yatsushiro, ante la posibilidad de olas de hasta un metro de altura. Horas después, la advertencia fue levantada al descartarse un riesgo mayor. La agencia mantiene, sin embargo, la advertencia sobre la posibilidad de fuertes réplicas y deslizamientos de tierra.

Miles de rescatistas, bomberos, policías y miembros de las Fuerzas de Autodefensa trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes entre los escombros. El Gobierno de Costa Rica, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, emitió un comunicado de solidaridad destacando «la capacidad de recuperación que históricamente ha demostrado Japón frente a este tipo de tragedias».

Japón se ubica en el Anillo de Fuego del Pacífico, zona donde convergen varias placas tectónicas y donde se registra cerca del 90% de los terremotos del mundo. Esa condición ha llevado al país a desarrollar estrictos códigos de construcción, avanzados sistemas de alerta temprana y planes de preparación permanentes.

El dato importa más que el ruido. La interrupción productiva en plantas de Honda, Toyota, Sony y TSMC no es un detalle secundario: ilustra cómo la concentración geográfica de cadenas de suministro globales convierte cada desastre natural en un evento con repercusiones económicas que trascienden fronteras. La resiliencia institucional japonesa —sus códigos sísmicos, sus protocolos de evacuación, la ausencia de anomalías nucleares reportadas— es precisamente el tipo de inversión en orden y previsión que marca la diferencia entre una tragedia contenida y una catástrofe sistémica. Conviene mirar los incentivos: los países que construyen instituciones sólidas y marcos regulatorios técnicos, no ideológicos, absorben mejor los golpes que la naturaleza reparte sin aviso.

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