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Asia y China

Terremoto de 6,8 en Japón: cirujanos sostienen al paciente en la camilla mientras el quirófano se derrumba a su alrededor

El sismo del 28 de julio dejó 39 muertos y 170 heridos en Kyushu; un video del Hospital General de Kumamoto muestra cómo cuatro operaciones en curso se completaron con éxito pese al caos.
Imagen ilustrativa
Asia y Chinasábado 8 de agosto de 2026

El pasado 28 de julio, a las 16:30 hora local, un terremoto de 6,8 grados de magnitud y diez metros de profundidad sacudió la isla de Kyushu, la más meridional de las cuatro principales que conforman Japón, a unos 900 kilómetros al suroeste de Tokio. El saldo oficial: 39 muertos y 170 heridos.

En ese momento, el Hospital General de Kumamoto tenía cuatro operaciones en curso. Una cámara de seguridad del quirófano registró lo que ocurrió en una de ellas: un equipo de cinco personas realizaba una cirugía abdominal cuando toda la estructura comenzó a temblar.

Los materiales médicos se desplazaron de un lado a otro. Dos de los cinco integrantes del equipo cayeron por la intensidad del movimiento. El hospital perdió la luz por un instante antes de recuperarla. Los dos cirujanos, de pie junto a la camilla, se aferraron al paciente para impedir que se moviera y sufriera daños irreversibles. Una vez que cesaron los temblores, los asistentes recogieron el material caído y reorganizaron la sala. La operación continuó sin interrupciones adicionales.

«Fue un caos total», declaró Shotaro Yoshihara, portavoz del hospital, en entrevista con un medio local. «Cada uno tuvo que dar un paso al frente y afrontar la situación lo mejor que pudo», agregó. Yoshihara confirmó que las cuatro operaciones que se desarrollaban al momento del sismo se completaron con éxito, y subrayó: «Sería un golpe devastador que un hospital de gran escala como el nuestro no pudiera prestar atención médica. Todos trabajamos con el máximo esfuerzo para recuperar la operatividad rápidamente».

El epicentro del daño se concentró en Kumamoto y sus alrededores. Uno de los episodios más graves ocurrió en el centro comercial AEON, en Kashima, donde una explosión posterior a la evacuación de clientes y empleados provocó el derrumbe de techos y paredes y dejó expuesta parte de la estructura metálica. Imágenes difundidas por medios japoneses mostraron escombros y piezas metálicas esparcidas mientras rescatistas con cascos y mascarillas revisaban las instalaciones.

El sismo fue informado inicialmente con una magnitud de 7,1, aunque el Servicio Geológico de Estados Unidos revisó luego su cálculo a 6,8. En la escala de intensidad sísmica Shindo, utilizada en Japón para medir la fuerza percibida en cada zona, el fenómeno alcanzó el nivel máximo.

El dato importa más que el ruido. Lo que el video del Hospital General de Kumamoto pone en evidencia no es solo la valentía de un equipo médico: es el resultado de décadas de inversión japonesa en protocolos de emergencia, infraestructura hospitalaria resistente y cultura institucional orientada a la continuidad del servicio. Dos personas cayeron al suelo; ningún paciente murió en el quirófano. Esa diferencia no es accidental: es el producto de instituciones que funcionan, de estándares que se cumplen y de profesionales entrenados para sostener el orden cuando todo lo demás se derrumba. La historia sugiere cautela ante quienes subestiman el valor de construir sistemas robustos antes de que llegue la crisis.

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