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Finanzas y economía

Perú suma un socio en Asia: el TLC con Tailandia llegaría antes de fin de año

El Mincetur confirma que el acuerdo está listo para firmarse en octubre o noviembre, mientras Lima negocia en paralelo con India y busca mejorar los tratados con China y Brasil.
Foto: infobae.com
Finanzas y economíamartes 1 de septiembre de 2026

Perú prevé firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Tailandia durante el último trimestre de este año, según informó el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). El acuerdo ya está redactado y listo para su suscripción; solo falta coordinar la fecha del acto formal.

El ministro de Comercio Exterior y Turismo, Rogers Valencia, precisó que la firma podría concretarse en octubre o noviembre. «Está listo para firmar el tratado de libre comercio con Tailandia. Esto deberíamos hacerlo probablemente en el mes de octubre o noviembre, se está buscando fecha», declaró a Exitosa.

Tailandia es la segunda economía más grande del Sudeste Asiático, un dato que Mincetur subraya como argumento de peso para la apertura de un mercado con escala regional propia, más allá del acceso puntual a un solo país.

El anuncio no es aislado. Valencia informó que Perú trabaja además en mejorar los acuerdos comerciales vigentes con China —hoy el principal socio comercial peruano— y con Brasil, ambos en proceso de actualización. En paralelo, avanza una negociación con India, mercado que el ministro calificó como «el más grande hoy en día».

El funcionario también planteó una agenda de exportación de servicios: traducción, logística y call center figuran entre las actividades que el Gobierno quiere proyectar hacia el exterior. A esto se suma el impulso al turismo de convenciones, con Lima, Arequipa, Cusco y ciudades del norte como plazas con capacidad instalada para captar ese negocio.

Conviene mirar los incentivos detrás de esta agenda. Un TLC no es una declaración diplomática: fija reglas de acceso a mercado, reduce aranceles y da previsibilidad a quien decide invertir capital en producir para exportar. Para el exportador peruano —agroindustria, textil, pesca— cada acuerdo adicional es una opción más de destino y, con ella, menos dependencia de la volatilidad de un solo socio.

La multiplicación de frentes —Tailandia, India, la revisión de China y Brasil— sugiere una apuesta por diversificar antes que profundizar un único eje comercial. Es una lógica sensata en un contexto donde la fricción entre grandes bloques puede convertirse en riesgo político para cualquier economía pequeña y abierta como la peruana.

El dato importa más que el ruido: mientras el debate político interno peruano sigue dominado por la inestabilidad institucional y el ciclo electoral, el aparato de comercio exterior avanza con una agenda técnica que no depende directamente de quién ocupe el Palacio de Gobierno. Eso es, en sí mismo, una señal de fortaleza institucional que el mercado suele premiar: los tratados comerciales, una vez firmados, sobreviven a los cambios de gabinete con mayor facilidad que otras políticas públicas.

La historia sugiere cautela, sin embargo. Entre el anuncio de un acuerdo «listo para firmar» y su entrada en vigor efectiva puede mediar un proceso de ratificación legislativa y de implementación aduanera que no siempre corre a la velocidad que anuncian los ministros. Lo verificable hoy es la fecha objetivo —octubre o noviembre— y la existencia de un texto acabado; lo que resta es la ejecución.

Si el calendario se cumple, Perú añadirá un socio de peso en el Sudeste Asiático justo cuando compite con otras economías de la región por posicionarse como plataforma exportadora hacia Asia. La apuesta por la apertura comercial, más que el discurso, es la que finalmente definirá si ese potencial se traduce en inversión y empleo verificables.

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