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Moscú descarta un ataque a la OTAN y Trump respalda la calma diplomática

El Kremlin tacha de «alarmistas» los informes sobre una posible ofensiva rusa contra la Alianza Atlántica, mientras Washington apuesta por el canal directo entre Trump y Putin.
Foto: elcomercio.pe
Europaviernes 28 de agosto de 2026

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó el jueves de «historias alarmistas» las informaciones de la prensa estadounidense sobre un supuesto plan ruso para atacar a un país miembro de la OTAN. «Esto no tiene nada que ver con la realidad ni con las intenciones de Rusia», declaró, según recogió AFP.

La versión que Peskov buscó desactivar surgió tras una visita inusual del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el martes, donde se reunió con oficiales de inteligencia rusos. The Wall Street Journal y CBS reportaron que Ratcliffe intentó disuadir a Rusia de atacar territorio de la OTAN, ante evaluaciones de inteligencia que sugieren que Moscú podría «poner a prueba» a la alianza. Según el Journal, Putin podría desafiar a la OTAN con un «ataque limitado» en los próximos años.

The New York Times ofreció una versión distinta: Ratcliffe habría viajado a Moscú para compartir «su sombría evaluación» del estado de la guerra contra Ucrania y para instar a los rusos a negociar antes de que su situación militar y económica empeore, según funcionarios citados por el diario. El mensaje se transmitió a Aleksandr Bortnikov, jefe del FSB, sin amenazas explícitas sobre consecuencias si Putin optaba por continuar el conflicto.

Donald Trump minimizó el episodio desde la Casa Blanca. «He tenido una buena conversación con él. No va a atacar territorio de la OTAN», afirmó el presidente estadounidense, en referencia a Putin, al ser consultado por la prensa. Trump ya había restado importancia durante la semana a la lectura alarmista sobre la visita de Ratcliffe.

Un alto funcionario europeo, bajo condición de anonimato, respaldó indirectamente la lectura de Trump: «Los servicios de inteligencia europeos no ven ningún riesgo de un ataque ruso contra los países europeos», señaló. La coincidencia entre Washington, Moscú y las fuentes europeas consultadas contrasta con el tono de las informaciones que motivaron la alarma inicial.

Peskov aprovechó la comparecencia para reafirmar que Rusia continúa su «operación militar especial» —el término oficial para la invasión lanzada en febrero de 2022— y acusó a los países europeos de ejercer una «agresión» contra Moscú. Las negociaciones mediadas por Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania permanecen en punto muerto, sin avances verificables.

El episodio recuerda un antecedente incómodo: el entonces director de la CIA, William Burns, visitó Moscú meses antes de la invasión de 2022, lo que alimenta hoy las comparaciones entre ambos viajes pese a las diferencias de contexto y propósito declarado.

Conviene mirar los incentivos detrás de cada versión. Para el Kremlin, desmentir cualquier plan ofensivo reduce presión diplomática y evita justificar sanciones adicionales. Para Trump, sostener que Putin «no va a atacar» valida su apuesta por resolver la guerra ucraniana mediante el contacto directo, una estrategia que ha defendido frente al escepticismo de buena parte del aparato de política exterior tradicional en Washington.

El dato importa más que el ruido: la inteligencia europea, que tendría el mayor incentivo para advertir sobre una amenaza inminente a su propio territorio, no reporta indicios concretos de ataque. Eso no cierra el debate sobre las intenciones de Moscú a mediano plazo, pero sí desmiente la lectura más catastrofista que circuló esta semana.

La historia sugiere cautela sobre dar por sentado cualquier extremo. Ni el desmentido del Kremlin ni la confianza pública de Trump equivalen a garantías verificables; son, en el mejor de los casos, señales de que ninguna de las partes busca hoy una escalada abierta. El verdadero indicador seguirá siendo el calendario —o la ausencia— de avances en las negociaciones sobre Ucrania, y no las declaraciones cruzadas sobre riesgo de ataque.

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