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Asia y China

Liang Wenfeng admite que el acceso a chips, no el talento, es la brecha real de DeepSeek frente a Estados Unidos

El fundador de la firma china reconoció ante inversores que las restricciones de exportación de Washington funcionan: sin potencia de cálculo, la distancia tecnológica no se cierra. El dato importa más que el ruido.
Imagen ilustrativa
Asia y Chinaviernes 24 de julio de 2026

Liang Wenfeng, fundador y consejero delegado de DeepSeek, admitió ante inversores que la principal desventaja de China frente a Estados Unidos en inteligencia artificial no está en el talento ni en la calidad de sus modelos, sino en el acceso a recursos de computación. La declaración, recogida por el medio económico chino Yicai a partir de actas de una reunión reciente, es la confesión más directa que ha hecho el ejecutivo sobre el efecto real de los controles de exportación impuestos por Washington.

«La mayor brecha entre nosotros y Estados Unidos está en los recursos», dijo Liang según esas actas. Añadió que las diferencias en talento, capacidades de los modelos y aplicaciones pueden atribuirse en última instancia a la distancia en potencia de cálculo, en un contexto en que los chips más avanzados de Nvidia —incluidos los H100 y H200— están sujetos a restricciones de exportación hacia China.

La empresa, con sede en Hangzhou, calcula que se encuentra entre 12 y 18 meses por detrás de las principales compañías estadounidenses de inteligencia artificial. Liang sostuvo, no obstante, que DeepSeek habría logrado resultados comparables utilizando alrededor de una vigésima parte de la potencia de cálculo de sus competidores, y que aspira a reducir esa distancia a entre tres y seis meses pese a las restricciones vigentes. La firma declara contar con recursos equivalentes a unos 20.000 procesadores gráficos de la serie H de Nvidia.

El contexto financiero también es relevante. A finales de mayo, DeepSeek cerró su primera ronda externa de financiación por más de 50.000 millones de yuanes —unos 7.400 millones de dólares—, con la participación de Tencent, CATL, NetEase, JD.com, IDG Capital y el fondo nacional chino para la industria de la inteligencia artificial, según Yicai.

La empresa ganó notoriedad internacional a comienzos de 2025 con DeepSeek-R1, un modelo de bajo coste que el inversor Marc Andreessen describió como un «momento Sputnik» para la inteligencia artificial. Esa visibilidad, sin embargo, ha traído escrutinio. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, advirtió recientemente de posibles sanciones si Washington concluye que empresas chinas han «destilado» modelos estadounidenses mediante el uso no autorizado de sus respuestas. La firma Anthropic también señaló a rivales chinos por supuestamente intentar replicar capacidades de sus sistemas.

Conviene mirar los incentivos. Las palabras de Liang ante sus propios inversores son más reveladoras que cualquier comunicado oficial: la política de controles de exportación de semiconductores está cumpliendo su función de contención. China puede optimizar algoritmos y reducir costes de entrenamiento, pero sin acceso sostenido a los aceleradores de última generación, el techo de su capacidad de cómputo permanece artificialmente bajo.

Eso no equivale a subestimar a DeepSeek. Una empresa que compite a una vigésima parte del coste de sus rivales y cierra rondas de financiación de 7.400 millones de dólares es un actor serio. Pero la admisión de su propio fundador confirma que la presión sobre la cadena de suministro de chips es la palanca más eficaz que tiene Washington en esta carrera. La historia sugiere cautela ante quienes declaran que las sanciones tecnológicas no funcionan.

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