El mercado automotriz chileno recibirá antes de que termine el año una nueva marca de origen chino: LEPAS, perteneciente al Grupo Chery y hermana de Omoda y JAECOO. A diferencia de sus pares —Omoda con perfil juvenil y JAECOO con estilo clásico—, LEPAS apunta a un posicionamiento más sofisticado y elegante. Su nombre combina las palabras Leap (salto) y Leopard con Pasión, según explicaron sus ejecutivos.
La red de distribución arrancará con 14 showrooms a lo largo del país, y el portafolio inicial comprenderá tres modelos, todos en carrocería SUV: el L4, el L6 y el L8.
El L4 es la puerta de entrada. Mide 4,4 metros de largo y estará disponible con motor 1.5 turbo en versiones de caja mecánica (5MT) y automática (6DCT). También habrá una variante híbrida enchufable con autonomía total combinada de 1.100 km y una versión 100% eléctrica con 100 km de autonomía. Su rango de precios estimado va de $12.990.000 a $24.490.000.
El L6, de 4,5 metros, se ofrecerá con el motor 1.5 T en versión automática a $18.690.000, más una variante PHEV a $26.490.000.
El L8 es el modelo insignia. Con 4,6 metros de largo, llegará exclusivamente en propuesta híbrida, combinando más de 1.300 km de autonomía total con un consumo declarado de 2,38 l/100 km. Su rango de precios estimado oscila entre $26.490.000 y $29.990.000.
«Con LEPAS estamos dando un paso muy relevante en la evolución de nuestro portafolio en Chile, con una marca que interpreta de manera precisa cómo ha cambiado el mercado», señaló Nicolás Pietrantoni, Gerente General de LEPAS Chile, quien subrayó el estándar europeo de seguridad como uno de los argumentos centrales del lanzamiento.
La expansión de marcas chinas en Chile —y en América Latina en general— no es un fenómeno aislado: el Grupo Chery ya opera en el país con dos enseñas y ahora añade una tercera con ambiciones de segmento premium. El movimiento refleja una estrategia de segmentación que las automotrices europeas y japonesas conocen bien: marcas distintas para bolsillos y gustos distintos, todas bajo el mismo paraguas industrial.
Conviene mirar los incentivos. Para el consumidor chileno, la llegada de más competencia en el segmento de nuevas energías —especialmente en el rango de los 20 a 30 millones de pesos— presiona los precios hacia abajo y amplía las opciones. El libre mercado hace aquí su trabajo: son las empresas privadas, no el aparato estatal, quienes asumen el riesgo de la inversión y quienes responden ante el comprador si el producto no cumple. El dato que importa no es la marca ni su origen, sino si la propuesta de valor resiste la prueba del taller y de la reventa. Eso lo decidirá el mercado, no un comunicado de lanzamiento.



