Aeroméxico anunció un vuelo directo entre el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México y el aeropuerto de Malpensa, en Milán. La ruta empezará a operar el domingo 28 de marzo de 2027 y tendrá cuatro frecuencias semanales.
Desde la Ciudad de México saldrá martes, jueves, sábado y domingo; desde Milán, lunes, miércoles, viernes y domingo. El itinerario fue diseñado para conectar con el resto del país, según Pasquale Speranza, vicepresidente de ventas en México de Aeroméxico.
Los boletos ya están a la venta. En el sitio web de Aeroméxico, el viaje redondo aparece desde 17,081.54 pesos en la cabina Main, 22,062.10 en AM Plus y 63,624.21 en Premier One. Speranza dijo que las tarifas se modifican con base en la demanda y la oferta del mercado, por lo que recomendó revisar la página oficial, la aplicación de Aeroméxico o acudir a agencias de viaje.
El vuelo será operado en aviones Boeing 787 Dreamliner, con capacidad para 268 pasajeros. Aeroméxico detalló que habrá 205 asientos en Main, 36 en Premier One y 27 en AM Plus.
Speranza afirmó que el factor económico fue fundamental para crear la nueva ruta, al considerar que ambas ciudades son destinos industriales y de negocios en sus respectivos países. También sostuvo que la conexión permitirá que empresas mexicanas de distintas industrias se desarrollen en el mercado corporativo más importante de Italia, y viceversa.
En el plano turístico, Aeroméxico plantea que la ruta abrirá la puerta a Milán, a Lombardía y a otras zonas del norte de Italia, además de facilitar viajes hacia Suiza y Austria. La aerolínea también dijo que Milán es una importante capital de la moda y la cultura en Europa.
El anuncio llega con una implicación clara para el viajero y para las empresas: más conectividad suele traducirse en más opciones, pero también en una mayor presión competitiva sobre precios, horarios y servicio. Conviene mirar los incentivos. Cuando una aerolínea abre una ruta de largo alcance, no solo vende asientos; también intenta captar negocios, turismo y conectividad que hoy compiten entre varios hubs.
Para el público, el dato relevante es que la oferta existe y que no parte de una promesa vaga, sino de un calendario concreto y de tarifas publicadas. Para el país, la lectura es más amplia: una red aérea más densa favorece la integración con mercados de alto valor, siempre que el entorno regulatorio y operativo acompañe. El crecimiento de la conectividad internacional depende menos del entusiasmo oficial que de la capacidad de sostener rutas rentables y previsibles.


