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Leapmotor llega con el C10: el segundo SUV chino de Stellantis que desafía al mercado argentino

La marca de origen chino, integrada al grupo Stellantis, presenta un SUV de segmento D con tecnología REEV y autonomía declarada superior a 1.000 kilómetros, a un precio de US$35.500.
Imagen ilustrativa
Negociosviernes 17 de julio de 2026

Leapmotor, la marca china incorporada al portafolio del Grupo Stellantis —conglomerado que agrupa a Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep, Ram y DS—, presentó en Argentina su segundo modelo: el C10, un SUV de segmento D que se suma al B10 ya disponible en el mercado local.

El C10 adopta una arquitectura conocida como Range Extended Electric Vehicle (REEV). Bajo ese esquema, las ruedas son impulsadas exclusivamente por un motor eléctrico; un propulsor naftero de 1,5 litros actúa únicamente como generador para recargar la batería cuando el nivel de carga lo requiere. El conjunto desarrolla 215 CV y 320 Nm de torque, incorpora una batería de 28,4 kWh y ofrece hasta 150 kilómetros de autonomía eléctrica en ciclo NEDC. Con la batería cargada y el tanque lleno, la automotriz declara una autonomía total superior a 1.000 kilómetros, por encima de los 900 kilómetros anunciados para el B10.

El conductor dispone de cuatro modos de conducción: EV+, que maximiza el uso de la batería; EV, donde el generador solo interviene cuando es necesario; Combustible, orientado a viajes largos preservando la carga; y Potencia+, enfocado en prestaciones. El vehículo también incorpora conducción con un solo pedal mediante regeneración de energía.

En dimensiones, el C10 mide 4.739 mm de largo, 1.900 mm de ancho y 1.680 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.825 mm y un despeje de 180 mm. El habitáculo incluye un tablero digital de 10,25 pulgadas, una pantalla multimedia de 14,6 pulgadas con resolución 2,5K, techo panorámico de 2,1 m² y 26 espacios portaobjetos. El baúl ofrece 435 litros ampliables a 1.563 litros con los asientos traseros rebatidos.

En materia de seguridad activa, el modelo suma seis cámaras, seis radares y 16 sistemas de asistencia a la conducción (ADAS), entre ellos control crucero adaptativo, frenado autónomo de emergencia, monitoreo de punto ciego y detector de fatiga. Incorpora además siete airbags y llantas de aleación de 20 pulgadas.

El precio de lanzamiento es de US$35.500. La marca ofrece dos opciones de financiación: $24.000.000 a tasa 0 en 12 cuotas o $30.000.000 a tasa 0 UVA en 36 cuotas.

Conviene mirar los incentivos. La irrupción de marcas chinas bajo el paraguas de grupos occidentales consolidados —Stellantis en este caso— no es casualidad: reduce barreras regulatorias, aprovecha redes de distribución ya instaladas y ofrece al consumidor argentino tecnología a precios que los fabricantes tradicionales difícilmente igualan en ese segmento. Para el comprador, la competencia es bienvenida. Para la industria local y para los socios históricos de Stellantis, el mensaje es más incómodo.

El dato importa más que el ruido. Argentina sigue siendo un mercado donde la restricción cambiaria y la inflación distorsionan los precios relativos, pero la tracción de los SUV chinos no se detiene. La pregunta relevante no es si llegarán más modelos —llegarán—, sino si el marco regulatorio y la infraestructura de carga acompañarán el ritmo de una oferta que ya supera las promesas de autonomía que frenaban a los escépticos del vehículo eléctrico.

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