Un incendio consumió el pub Na Ladprao, en la zona norte de Bangkok, durante la madrugada del lunes, dejando al menos 27 muertos, según confirmaron las autoridades tailandesas. El gobernador de Bangkok, Chachachart Sittiphan, informó además de 18 heridos, de los cuales ocho se encontraban en estado grave, de acuerdo con el canal público tailandés Thai PBS, citado por EFE. Las demás fuentes consultadas refieren únicamente que «varios heridos fueron trasladados a centros asistenciales».
El primer ministro Anutin Charnvirakul se presentó en el lugar y dijo a los periodistas que 27 personas murieron y que varios heridos habían sido trasladados al hospital. Indicó que la causa del incendio está bajo investigación.
Según los primeros antecedentes recogidos por Associated Press, un músico que actuaba en el local advirtió humo saliendo de un disyuntor eléctrico cercano al escenario antes de que se fuera la electricidad; luego se escuchó una explosión y el humo se propagó rápidamente por el recinto. Esa hipótesis no ha sido confirmada oficialmente.
Los bomberos lograron controlar el incendio en alrededor de 30 minutos. Fotografías de las secuelas muestran mesas y sillas carbonizadas y el interior severamente dañado. Muchas de las víctimas fueron encontradas en los baños, hacia la parte trasera del local, donde habrían quedado atrapadas. El gobernador de Bangkok señaló además que un análisis preliminar indica que las rutas de evacuación estaban obstaculizadas por mesas y otros objetos decorativos.
La tragedia no es un episodio aislado en el historial del país. En agosto de 2022, el incendio de una discoteca en Tailandia dejó al menos 15 muertos y 37 heridos; el propietario fue acusado de negligencia y de operar el establecimiento sin licencia, según EFE. Antes, en la víspera del 1 de enero de 2009, el incendio del club nocturno Santika en Bangkok provocó 66 fallecidos y más de 200 heridos, aparentemente originado por un espectáculo de fuegos artificiales en interiores.
Las autoridades están inspeccionando el lugar e identificando a las víctimas, informó Thai PBS.
El patrón es difícil de ignorar. Tres incendios mortales en locales nocturnos tailandeses en menos de dos décadas —con causas que apuntan recurrentemente a instalaciones eléctricas deficientes, salidas bloqueadas y ausencia de licencias— revelan un problema estructural de fiscalización, no una cadena de accidentes fortuitos. Conviene mirar los incentivos: cuando el costo de cumplir la normativa supera al de evadirla, y cuando la aplicación de la ley es laxa, el resultado lo pagan los ciudadanos con sus vidas.
El dato importa más que el ruido. La pregunta que Bangkok debe responder no es solo quién encendió el fuego, sino por qué las rutas de evacuación seguían obstruidas y si el establecimiento operaba con todas sus habilitaciones en regla. La respuesta a esa pregunta determinará si esta tragedia produce reformas reales o se convierte, como las anteriores, en un expediente archivado.



