Edición Globaljueves 3 de septiembre de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Europa

Feijóo respalda la planta china de SAIC junto al arsenal militar de Ferrol y remite la seguridad al Gobierno

El líder del PP celebra la inversión de 200 millones de euros como «oportunidad económica», mientras informes de Defensa e inteligencia habían alertado del riesgo de espionaje por la cercanía al astillero de Navantia.
Foto: infobae.com
Europadomingo 30 de agosto de 2026

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, saludó que Ferrol (A Coruña) acoja la futura planta de SAIC Motor, el mayor fabricante chino de vehículos eléctricos, al calificarla de «una oportunidad económica» para una comarca con «porcentajes todavía de paro muy importantes» y un «problema de falta de industrialización muy importante».

Feijóo, que fue presidente de la Xunta de Galicia durante más de trece años, evitó pronunciarse sobre los pormenores del expediente. «Es evidente que yo no puedo opinar de expedientes que no conozco ni en los que he participado», declaró en una entrevista con Europa Press en Santiago de Compostela.

El político trasladó la responsabilidad de la decisión final al Ejecutivo de Pedro Sánchez: «Entiendo yo que el Gobierno de España, que es al que le corresponde la seguridad de nuestro país, pues tiene argumentos suficientes para facilitar y para autorizar esa ubicación en ese lugar. Pero no tengo más información».

La afirmación llega después de que, a primeros de agosto, se difundiera la existencia de informes de Defensa y de los servicios de inteligencia que alertaban del riesgo de espionaje debido a la cercanía entre el emplazamiento previsto y el arsenal militar de Ferrol, además del astillero de Navantia, donde se trabaja con sistemas militares estadounidenses.

Pese a esas advertencias, el proyecto cuenta con el aval del propio Ministerio de Defensa. Según fuentes del Gobierno autonómico consultadas por Europa Press, la ministra Margarita Robles trasladó ese respaldo favorable al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, el pasado 11 de agosto.

SAIC, dueña de la marca MG y con capital del Gobierno chino, respondió poco después asegurando que la instalación «se ejecutará salvaguardando íntegramente» la seguridad nacional de España. La compañía dijo respetar que se evalúen «todos los factores relevantes» para su implantación, «incluyendo no solo los económicos sino también los industriales, creación de empleo y consideraciones de seguridad nacional», según fuentes de la empresa citadas por Europa Press.

La inversión inicial anunciada asciende a 200 millones de euros. Las obras comenzarían en 2027 y la planta estaría operativa antes de que finalice 2028, con la creación de 2.300 empleos y una producción prevista de 120.000 vehículos al año.

Lectura editorial

El episodio resume la tensión que enfrenta buena parte de Europa: la necesidad de capital e industria frente a la prudencia que exige cualquier inversión estatal extranjera en el entorno de infraestructuras militares sensibles. Ferrol necesita empleo e industrialización, y una fábrica con capacidad para 120.000 vehículos anuales no es un dato menor para una comarca con desempleo estructural. Pero el capital de SAIC no es privado: es del Gobierno chino, y eso cambia los incentivos en juego cuando la planta linda con un astillero que trabaja con sistemas militares estadounidenses.

Que Defensa haya dado su aval no cierra el debate; lo traslada al terreno de la confianza institucional. Feijóo hace bien en no opinar sobre expedientes que no maneja, pero su gesto de delegar íntegramente la seguridad nacional en el Ejecutivo de Sánchez —sin exigir transparencia sobre esos informes de inteligencia— deja una pregunta pendiente para el contribuyente español: ¿quién responde si el cálculo económico se equivoca? La historia sugiere cautela cuando el capital estatal de una potencia rival se instala junto a activos de defensa occidental, por atractiva que sea la cifra de empleos.

Más sobre Europa

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →