Delhi adoptó el 1 de julio una política de movilidad eléctrica que fija fechas, no sugerencias. La norma exige que la gran mayoría de los vehículos nuevos registrados en la ciudad sean eléctricos antes de 2027. Expertos en energía la describen como uno de los planes más ambiciosos de la India para reducir la contaminación.
El costo de la apuesta es concreto: 150.000 millones de rupias, equivalentes a unos USD 1.500 millones, según informó la agencia Associated Press. El dinero financiará subsidios, exenciones impositivas y metas de infraestructura de carga. Lo aporta el gobierno local de Delhi.
El problema que justifica la urgencia
Los vehículos generan cerca de un cuarto de la contaminación del aire en la Región de la Capital Nacional. Las motos y los triciclos motorizados representan casi la mitad de esa contaminación vehicular. De los 8,7 millones de vehículos registrados en la ciudad, apenas el 5% son eléctricos. Las nuevas inscripciones de esa categoría superaron los 100.000 en el último año, la mayoría de dos y tres ruedas.
La contaminación obliga periódicamente al cierre de escuelas, paraliza obras de construcción y activa medidas de emergencia sanitaria, sobre todo en invierno. El incentivo para actuar existe. La discusión es si este instrumento es el correcto.
Los mecanismos de la política
La norma ofrece hasta 50.000 rupias (unos USD 522) a quienes compren un vehículo eléctrico. Quienes desechen su vehículo de combustión interna pueden recibir hasta 100.000 rupias (USD 1.044). A partir de 2027, todo triciclo motorizado y camioneta liviana recién registrado deberá ser eléctrico. Los vehículos de dos ruedas seguirán ese mismo requisito un año después. Los autos particulares y camiones más grandes aún podrán registrarse con motores de gasolina por el momento.
Delhi se convierte así en la primera ciudad del país en fijar una fecha para dejar de registrar vehículos a nafta. Estados como Maharashtra, Karnataka, Telangana y Tamil Nadu ofrecieron incentivos y redujeron impuestos, pero sin prohibir los nuevos registros de combustión.
Jaideep Saraswat, de la Vasudha Foundation, calificó la política como «una de las más ambiciosas» que conoce en la India. Según sus palabras, recogidas por AP, los plazos envían una señal clara a fabricantes y consumidores de que el cambio «es inevitable».
Las grietas en el plan
Los conductores que ya usan eléctricos no comparten el optimismo institucional. Shyam Singh, propietario de una moto eléctrica, señaló a AP que las estaciones de carga «no están a la altura» y que los recorridos largos siguen siendo un obstáculo por la autonomía limitada de las baterías. Siddhant Jha, ingeniero de software de 22 años, prefiere esperar mejores modelos antes de gastar las 150.000 rupias (USD 1.566) que costaría el cambio. Agrega dudas sobre la durabilidad de los eléctricos frente a las inundaciones anuales.
Ruchita Shah, analista de Ember, subrayó que el éxito depende de ampliar los puntos de carga y obtener más electricidad de fuentes renovables. La mayoría de las cargas ocurren de noche, cuando la energía solar no está disponible y las plantas termoeléctricas deben cubrir la demanda. Sunil Dahiya, de Envirocatalyst, advirtió a AP que los beneficios tardarán en sentirse: los vehículos de gasolina, diésel y gas natural comprimido que circulan hoy seguirán en uso durante años.
La lectura que importa
Conviene mirar los incentivos. Delhi combina subsidios con prohibiciones, un mecanismo que no deja al mercado elegir el ritmo, sino que lo impone desde el aparato estatal. El resultado puede ser una transición más rápida en el papel y más costosa en la práctica: contribuyentes que financian una infraestructura de carga todavía insuficiente, consumidores presionados a comprar tecnología que aún genera dudas razonables.
El dato importa más que el ruido. Los vehículos eléctricos ya representaron el 12,7% de las ventas nuevas en Delhi durante el año fiscal 2026, frente al 8,3% del promedio nacional. La demanda crece sin necesidad de prohibiciones. La pregunta legítima es si los plazos administrativos aceleran la solución o simplemente adelantan el costo para quienes menos pueden absorberlo.



