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Chery escala al podio eléctrico colombiano con un crecimiento superior al 2.000%

La automotriz china ocupó el tercer lugar en matrículas de vehículos eléctricos en Colombia durante el primer semestre de 2026, impulsada por el iCAR 03 y una preventa récord de la E5. El libre mercado, no los subsidios, explica el salto.
Imagen ilustrativa
Negociosmartes 21 de julio de 2026

Hace dos años Chery era una marca sin peso real en las cifras colombianas. Hoy ocupa el tercer lugar del país en matrículas de vehículos eléctricos, con un crecimiento superior al 2.000% frente al mismo periodo del 2025, según cifras de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (ANDEMOS).

El salto se produjo en un mercado que también acelera: entre enero y junio de 2026 se vendieron más de 24.000 vehículos eléctricos en Colombia. Dentro de ese universo, el iCAR 03 se ubicó como el quinto modelo eléctrico más vendido del país y fue el principal motor del ascenso de la marca al podio.

La Chery E5 añadió otro dato difícil de ignorar. El modelo ni siquiera había salido a la venta cuando ya generaba fila: en las primeras cinco horas de preventa se agotaron las 200 unidades ofertadas, y al cierre del día las reservas sumaban 700. La compañía cataloga ese ritmo entre los estrenos con mayor demanda que ha visto recientemente el segmento eléctrico colombiano.

«Este resultado refleja la confianza que los colombianos han depositado en nuestra propuesta de movilidad», afirmó David Huertas, director comercial de Chery Colombia, quien subrayó el compromiso de la marca con «altos estándares de calidad, tecnología y respaldo».

Detrás del crecimiento hay una estrategia comercial concreta: precios de entrada más bajos, inventario disponible cuando otras marcas apenas importaban, red de puntos de venta en distintas regiones —no solo en las ciudades grandes— y garantías extendidas con técnicos entrenados en las nuevas tecnologías. La marca trabaja además en puntos de recarga de media y alta velocidad en distintas ciudades, además de cargadores propios en sus sedes y acompañamiento para instalaciones domiciliarias o empresariales.

El repunte colombiano no es un fenómeno aislado. El Grupo Chery vendió 1.357.533 vehículos en todo el mundo durante el primer semestre de 2026, un 7,7% más que en 2025. De esas ventas, 475.238 correspondieron a vehículos de nuevas energías. En exportaciones, la marca alcanzó 943.817 unidades, un volumen que ningún otro fabricante automotriz chino había logrado en la primera mitad de un año.

Un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT), publicado en mayo de 2026 y centrado en el mercado estadounidense, encontró que los vehículos eléctricos reducen emisiones entre 40% y 60% frente a los de combustión y que sus costos de propiedad ya son competitivos en la mayoría de los casos, incluso sin incentivos tributarios. Las condiciones del mercado colombiano difieren de las estadounidenses, pero la tendencia de fondo —una brecha que se cierra entre motor eléctrico y motor de combustión— asoma en cualquier geografía donde las ventas empiezan a moverse como lo hacen hoy las de Chery.

Conviene mirar los incentivos. El ascenso de Chery en Colombia no se explica por un decreto ni por una política de compras públicas: se explica por precio, disponibilidad y servicio posventa. Esa es precisamente la lógica del mercado funcionando sin muletas. El riesgo para el consumidor colombiano no es que lleguen más opciones chinas, sino que la infraestructura de carga —aún escasa— quede rezagada respecto al ritmo de adopción. Resolver ese cuello de botella es tarea que corresponde tanto a los operadores privados como a un marco regulatorio que no encarezca la inversión en infraestructura energética. El dato importa más que el ruido: cuando la competencia es real, el que gana es el comprador.

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