La candidata socialista al gobierno de Wisconsin, Francesca Hong, llegó a la jornada de primarias del martes sin el respaldo de los dos nombres más visibles de su corriente: la representante Alexandria Ocasio-Cortez y el senador Bernie Sanders. Ambos declinaron pronunciarse.
Cuando un periodista le preguntó directamente por qué ninguno de los dos la había respaldado, Hong no respondió la pregunta. «Tengo muchísimo respeto por el senador y la congresista, y están trabajando incansablemente para asegurarse de que podamos voltear el Congreso y el Senado», dijo. Ante la insistencia sobre si esa ausencia sugería que no creían que ella pudiera ganar un estado en disputa, Hong argumentó que «una carrera por la gobernación es diferente de las elecciones federales».
Ocasio-Cortez, por su parte, fue explícita en el programa «This Week» de ABC el domingo: «No he respaldado en esa carrera. Mi enfoque ha sido recuperar el Congreso, recuperar la Cámara». Sobre el historial de declaraciones polémicas de Hong, la congresista señaló que Hong «ha dejado en claro sus posturas actuales a su electorado» y que se ha «alejado» de posiciones anteriores. Luego citó a un concejal local: «Woke 1 fue una locura», dijo entre risas, añadiendo que «lo importante es evaluar lo que un candidato dice ahora».
Sanders, según las fuentes, tampoco se ha involucrado en la carrera, con un argumento similar al de Ocasio-Cortez sobre la prioridad de las contiendas federales.
El contexto interno del Partido Demócrata complica la lectura. Según Politico, citado por Breitbart, demócratas del establishment en Wisconsin lanzaron un «esfuerzo de último momento para detenerla» en la primaria. Sin embargo, una encuesta de State Navigate la situaba con una ventaja de dos dígitos en las preferencias.
El perfil de Hong ha generado fricciones. Entre las publicaciones que circularon en redes figuran un llamado a «cancelar el Día de Acción de Gracias» en 2020 —luego eliminado— y comentarios sobre su incomodidad en un restaurante de comida rápida en 2019. Hong es miembro de los Socialistas Democráticos de América (DSA).
El episodio también ilumina la posición de Ocasio-Cortez de cara a 2028. Cuando Jonathan Karl le preguntó si consideraría postularse a la presidencia, respondió: «No he descartado esa posibilidad», añadiendo que estaba «muy agradecida» por el «enorme apoyo» recibido. Karl mencionó una encuesta que la mostraba al frente en New Hampshire. La congresista también podría disputarle el escaño al líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, si este busca la reelección en 2028.
Sobre la retórica de la era COVID y las posiciones radicales de entonces, Ocasio-Cortez dijo: «Creo que durante ese tiempo hubo una enorme apertura de la ventana de Overton» y que «las puertas estaban muy abiertas para intentar cualquier política». Añadió: «Creo que las discusiones que se tuvieron en ese momento fueron bastante fructíferas».
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Conviene mirar los incentivos. Ocasio-Cortez no abandona las ideas; ajusta el tono y administra las distancias. Citar el «Woke 1 fue una locura» de un concejal anónimo le permite desmarcarse del exceso sin renunciar al programa. Es un cálculo, no una conversión.
Para el electorado que valora el orden, la libre empresa y las instituciones, el dato relevante no es el giro retórico sino la plataforma que permanece: el DSA sigue siendo anti-fronteras y anti-policía, según las fuentes. La historia sugiere cautela ante reinvenciones que llegan justo antes de una elección.



