Benjamín Vicuña rompió el silencio esta semana sobre una pregunta que ronda su entorno desde que Mauro Icardi y María Eugenia «la China» Suárez viajaron juntos a Milán: qué ocurrirá con Magnolia y Amancio, los dos hijos que el actor chileno tuvo con la actriz, si el futbolista decide radicarse definitivamente en Europa.
Consultado por el cronista del programa Intrusos (América TV), Vicuña no esquivó el fondo del asunto. «Sí, evidentemente, pero me voy adaptando a lo que se puede», respondió al ser preguntado sobre si le preocupaba que su expareja pudiera instalarse en el extranjero. Acto seguido prefirió cerrar el capítulo: «No voy a hablar porque tampoco tengo mucha información. Y no la daría tampoco porque es algo privado».
Sobre la comunicación con la madre de sus hijos, fue más directo. «El diálogo debe existir siempre por los chicos. Eso lo hemos hablado mil veces y parece como un lugar común, pero es cierto. Es necesario y es fundamental», afirmó. Antes de terminar la entrevista dejó una frase incompleta y deliberadamente abierta: «Las personas que dejan de pensar en eso...», sin concluirla.
Las declaraciones de Vicuña coincidieron con una serie de publicaciones de la China Suárez en Instagram que mostraban a la pareja disfrutando del verano europeo. Suárez compartió fotografías junto a Icardi y replicó una imagen del futbolista acompañada de la frase «Un amore all'italiana».
Ese panorama romántico contrasta, sin embargo, con un escenario judicial y familiar que escaló en los últimos días. Según informó el programa DDM (América TV), la casa de campo que Wanda Nara posee en Milán sufrió un robo. Según personas del entorno de Icardi, el futbolista sospecha que el verdadero objetivo no fue un hecho de inseguridad al azar, sino apoderarse de documentación clave, entre ella los pasaportes de sus hijas Francesca e Isabella.
La consecuencia práctica sería grave: según el mismo ciclo televisivo, las menores «estarían atrapadas en Italia» porque, para emitir nuevos documentos, se requiere la firma de ambos progenitores. «Para volver a emitir los pasaportes se necesitan dos firmas: la de Wanda Nara y la de Mauro Icardi. Pero parece que esa firma no está y no va a estar», explicaron en el programa. La hipótesis sobre el robo no ha sido confirmada judicialmente y corresponde, por ahora, a la versión del entorno del futbolista.
Mientras tanto, el futuro profesional de Icardi permanece sin definirse, lo que mantiene en suspenso la variable geográfica que más inquieta a Vicuña.
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Conviene mirar los incentivos. Detrás del espectáculo mediático hay una cuestión de fondo que afecta directamente a cuatro menores: la capacidad —o la voluntad— de dos adultos en conflicto de anteponer los intereses de sus hijos a sus disputas personales y legales. Vicuña eligió el tono correcto: diálogo, discreción y adaptación. El dato importa más que el ruido, y el dato aquí es que la incertidumbre sobre la residencia de los niños depende, en última instancia, de decisiones que ningún tribunal puede sustituir del todo.



