Danny DeVito, de 81 años, visitó España el 15 de octubre para participar en la 59ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, en Cataluña. Allí recordó los 30 años de Matilda y habló sobre las nuevas generaciones, además de responder cuando le preguntaron por el presidente Donald Trump.
En una entrevista con El País, el actor y director nacido en Neptune, Nueva Jersey, dijo que el mensaje de la película que dirigió en 1996, basada en la obra de Roald Dahl, sigue vigente. «El mensaje es que en tu interior está la respuesta», sostuvo. También vinculó esa idea con el presente: «Están pasando en el mundo cosas que nos asustan muchísimo, pero tienes que confiar en ti mismo».
DeVito añadió que, si alguien se siente solo, debe recordar que puede apoyarse en su mundo interior. «Si te sientes solo, debes saber que tienes un amigo en tu interior y que puedes cambiar el mundo», afirmó. Preguntado si el mundo necesita más personajes como Matilda, respondió: «Sin duda, necesitamos más Matildas en el mundo. Y las tendremos».
El intérprete dijo que confía en las nuevas generaciones, a las que consideró capaces de entender lo que ocurre en el mundo. «Si miras a las nuevas generaciones, son sabias y saben lo que está pasando en el mundo», expresó. También enumeró las áreas que considera prioritarias para mejorar la vida de los jóvenes: educación, salud, acceso a lugares donde vivir y más tiempo personal.
En esa misma línea, planteó que hace falta reducir las exigencias laborales para que las personas puedan dedicar más horas a sus propias actividades. «Tengo mucha esperanza de que las cosas se arreglen en el futuro», manifestó. Para el actor, hay gente trabajando para esos objetivos.
Cuando la periodista le pidió su opinión sobre Trump, DeVito hizo primero un sonido de desaprobación. Luego dijo: «No hay palabras. Cada vez que intento buscar palabras para definirlo, la lengua se me traba». Volvió a emitir el mismo sonido antes de que la entrevista siguiera con su trayectoria cinematográfica.
El festival le concedió el gran premio honorífico de esta 59ª edición. Además, presentó Drag, una comedia negra de terror que produjo y en la que participan sus hijos Lucy y Jake. La película, dirigida por Raviv Ullman y Greg Yagolnitzer, cuenta la historia de dos hermanas interpretadas por Lizzy Caplan y Lucy DeVito que intentan robar una vivienda rural; el plan se complica cuando una de ellas sufre una lesión de espalda y el propietario, interpretado por John Stamos, regresa a la casa.
DeVito también confirmó que participa en la cuarta entrega de Jumanji, cuyo estreno está previsto para Navidad de 2026. Además, prepara un concierto en el Royal Albert Hall de Londres para celebrar las tres décadas de Matilda, con música de la Royal Philharmonic Concert Orchestra.
El dato importa más que el ruido. DeVito puso el foco en educación, salud, vivienda y tiempo libre. Esa lista es casi un inventario de lo que un Estado que funciona debe garantizar sin asfixiar la iniciativa individual. Conviene mirar los incentivos: si los jóvenes encuentran más margen para estudiar, vivir y crear, habrá más libertad real y menos dependencia de la pura inercia.
Su reacción ante Trump fue menos diplomática, pero también más clara que cualquier fórmula de cortesía. En un ecosistema cultural donde abundan las poses, DeVito optó por una reserva áspera y por volver al terreno que conoce: trabajo, creatividad y autonomía personal. La historia sugiere cautela ante los liderazgos que prometen respuestas fáciles; también recuerda que la fortaleza de una sociedad empieza por instituciones y oportunidades, no por consignas.



