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Tatán Garzón impulsa su ruta a la Indycar tras coronarse en la USF 2000

El piloto colombiano de 17 años cerró un año dominando la categoría y se presenta como una de las principales promesas del automovilismo nacional. Su salto a la élite dependerá de disciplina, resultados y apoyo en un deporte caro y exigente.
Imagen generada con IA
Culturalunes 12 de octubre de 2026

Sebastián Garzón, conocido como Tatán, se coronó en la USF 2000 a finales de septiembre en Wisconsin, Estados Unidos, y lo hizo después de liderar la categoría de punta a punta durante el año. El campeonato sirve como filtro para futuros pilotos de Indycar.

El colombiano tiene 17 años y aún no expide la cédula, pero ya acumula una trayectoria que lo ha llevado de los karts a las categorías menores de autos. En la entrevista con El Colombiano, dijo que comenzó a los 4 años y medio, primero en rok cup y easykart, y recordó que en su primera carrera llegó de tercero. También relató que su primer triunfo internacional llegó en Italia, en el Mundial de easy kart, en Ignano.

Garzón explicó que su rutina cambia según el lugar donde compita. Cuando viaja por una semana, llega el martes, camina la pista el miércoles y entrena jueves y viernes antes de correr. Cuando permanece varios meses en Estados Unidos, vive en la sede de Teddy Force, en Indianapolis, donde dedica el día a ejercicio, simulador y tiempo con amigos. En Colombia, dice que estudia, hace gimnasio y asiste a citas con su psicóloga.

La familia del piloto, según contó, proviene del fútbol y él fue el primero en dedicarse a los autos. Dijo que también siguió de cerca carreras de Juan Pablo Montoya y que a él lo ve como su referente. Sobre Montoya, afirmó que ha ganado las 500 millas de Indianapolis, que llegó a la Fórmula 1 y que es un referente para los automovilistas y kartistas de Colombia.

Garzón también señaló que el apoyo en Colombia es «un poco difícil» y que le motiva pensar que puede inspirar a otros pilotos del país. En sus palabras, decirle a otros que «sí se puede salir adelante con esfuerzo y dedicación» lo anima a seguir. Añadió que sueña con llegar a la Fórmula Uno, aunque su aspiración inmediata es la Indycar.

Conviene mirar los incentivos. El automovilismo premia talento, disciplina y acceso a estructuras competitivas, pero también exige recursos, logística y una red de apoyo que no todos los países sostienen con facilidad. Cuando un joven de 17 años debe instalarse en Indianapolis para seguir avanzando, el mérito individual queda claro; también lo queda el costo que asume la familia y, en el fondo, un ecosistema deportivo que todavía depende demasiado del esfuerzo privado.

La historia de Garzón importa porque muestra una ruta de ascenso basada en rendimiento, no en atajos. Si logra acercarse a la Indycar, será por resultados. Y ese principio, más que cualquier discurso, es el que mantiene vivo el deporte de alta competencia: que el puesto en la parrilla lo decidan la capacidad, la disciplina y el cronómetro.

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