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Más allá del horizonte, treinta años después: la telenovela que redefinió el prime time argentino

Coproducida con el grupo de Silvio Berlusconi a un costo de diez millones de dólares, la ficción de Canal 9 promedió 25 puntos de rating y se vendió a más de 30 países. Un caso de libre empresa televisiva que cambió la industria.
Imagen ilustrativa
Culturaviernes 17 de julio de 2026

El 3 de enero de 1994, Canal 9 estrenó Más allá del horizonte en el horario de las 21 horas. La decisión fue de Alejandro Romay y su hijo Omar: apostar por el prime time cuando todas las novelas argentinas vivían en la franja vespertina. Muchos predijeron un fracaso. El mercado respondió con 25 puntos de rating promedio hasta el final de la tira, el 7 de octubre de ese mismo año.

La producción fue una coproducción con Italia, con el empresario Silvio Berlusconi, y cada capítulo costó 50 mil dólares, con un costo total de diez millones de dólares para 200 capítulos. Trabajaron más de mil actores y extras. Se construyó un fuerte, se emularon batallas entre indígenas y conquistadores, y las locaciones exteriores se filmaron en San Antonio de Areco, mientras los interiores se rodaron en los Estudios Roda, en Martínez. El nivel de producción subió la vara del género de manera duradera.

La historia, escrita por María Victoria Menis, Guillermo Glanc y Juan Marín, transcurría a mediados del siglo XIX y abordaba diferencias sociales, luchas por el poder, identidad y amores imposibles. Por primera vez los pueblos aborígenes tuvieron un lugar central en una tira argentina, con rituales, malones y enfrentamientos retratados en pantalla.

Los protagonistas fueron Grecia Colmenares, estrella venezolana ya radicada en Argentina, y Osvaldo Laport, galán que había protagonizado Pobre diabla y Cosecharás tu siembra. La química entre ambos traspasó la pantalla: muchos niños nacidos en 1994 y 1995 fueron inscriptos con los nombres Catriel y Milagros, en honor a los personajes de la segunda parte de la historia.

El elenco incluyó a Luisa Kuliok, Viviana Saccone, Norberto Díaz, Gerardo Romano, Virginia Lago, Patricia Palmer y Marta González, entre decenas de figuras. Como parte del acuerdo con Italia, participaron también los actores extranjeros Amanda Sandrelli, Ethan Wayne y Clayton Norcross, con sus escenas dobladas al español.

Uno de los episodios más recordados del backstage involucra a Gina Lollobrigida. La diva italiana llegó a grabar escenas del proyecto, pero según relató Luisa Kuliok a La Nación, «nunca había hecho una novela que exige otra dinámica; ella venía del cine con escenas más cortas y ya tenía sus años». Lollobrigida renunció y la producción italiana reclamó a Kuliok, quien había protagonizado La extraña dama, para reemplazarla.

La novela se vendió a más de 30 países y abrió un mercado internacional que la televisión argentina no había explorado a esa escala. El lanzamiento en pleno verano —época en que los canales solían reservar sus apuestas fuertes para abril— fue otro riesgo calculado que resultó acertado.

Conviene mirar los incentivos. Más allá del horizonte es un ejemplo de lo que ocurre cuando el capital privado, la competencia y la audacia empresarial convergen sin red de contención estatal: el riesgo lo asumió quien apostó, y la recompensa fue proporcional. Romay padre e hijo arriesgaron diez millones de dólares y un horario inédito; la audiencia premió la apuesta. El dato importa más que el ruido nostálgico: treinta años después, el prime time de la televisión argentina sigue organizado según el molde que aquella producción impuso. Ninguna regulación lo ordenó; lo decidió el mercado una noche de enero de 1994.

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