La FotoGalería Sara Facio del Teatro San Martín de Buenos Aires acoge hasta el 6 de septiembre una exposición homenaje al fotógrafo argentino Gabriel Giovanetti (1955-2023), titulada como su obra más reconocida: Luz de Oriente. La muestra reúne imágenes en blanco y negro y en color de sus viajes por la Ruta de la Seda, con registros de la vida cotidiana en India, Uzbekistán, Irán, China y Egipto. Todas las fotografías son analógicas.
El director de la FotoGalería, Claudio Larrea, organizó la exposición en cuatro módulos. El primero agrupa fotos en blanco y negro de mercados y escenas urbanas. El segundo se centra en la dimensión espiritual: personas rezando en lugares santos, «en momentos de solemnidad y magia», según describe Larrea. El tercero reúne retratos de niños captados durante esos viajes. El cuarto y último presenta cuatro fotografías de gran formato —110 por 80 centímetros— de una pelea de gallos, intervenidas por el propio Giovanetti con retoque de color, lo que les otorga, en palabras de Larrea, «un cariz más pictórico».
El texto de sala está firmado por la fotógrafa y cantante Hilda Lizarazu, quien describe a Giovanetti como un «navegante de la luz» y un «escalador de montañas y de palabras». Para el escritor Pablo Lettieri, la obra conjuga un realismo poético donde «la naturaleza, las personas y las sombras buscan revelar los secretos ocultos en los antiguos minerales, navegando entre luces, vientos y redes».
El fotolibro que da nombre a la muestra —Luz de Oriente: un recorrido fotográfico por los caminos de la fe musulmana— fue publicado con prólogo del crítico Ernesto Schoo. Giovanetti también publicó Aguadulce (2009) y Espejismos (2011), este último junto a Irene Singer. Sus fotos se exhibieron en el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte de Sinaloa, la KBK Galería de Arte Contemporáneo en México y el Museo de Arte Tigre.
Larrea subraya un rasgo que distingue el trabajo de Giovanetti del documentalismo más convencional: «No resaltan especialmente el tema de la estética de la pobreza, sino que son fotos muy luminosas de gente de otras culturas, que quizás sean pobres, pero que se muestran con vitalidad». La referencia estética declarada es Henri Cartier-Bresson; la aproximación, sensibilidad artística unida a observación antropológica.
La exposición puede visitarse de martes a viernes de 14 a 21 horas, y sábados y domingos de 13 a 20, con entrada libre y gratuita en Corrientes 1530.
Conviene mirar los incentivos que rodean a este tipo de iniciativa. Una muestra póstuma de entrada gratuita, organizada en un teatro público, es precisamente el espacio donde el archivo fotográfico de un autor puede ganar la proyección que merece sin quedar atrapado en circuitos comerciales de acceso restringido. El legado de Giovanetti —una mirada que privilegia la belleza y la vitalidad por encima del paternalismo documental— encuentra aquí un marco adecuado: el arte como testimonio de lo humano, no como instrumento de agenda.



