Lacoste inauguró en la Ciudad de México su primera pop-up en el país bajo el nombre Le Court Marché, instalada en Palacio de Hierro Polanco. La iniciativa forma parte de las celebraciones por los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia, y estará disponible para el público hasta el 24 de agosto de 2026.
El espacio está concebido como un recorrido inmersivo que combina las nuevas colecciones de ropa y accesorios de la maison con gastronomía, arte y colaboraciones especiales. Uno de sus ejes es Le Court Café, una cafetería inspirada en las boulangeries francesas que ofrece, entre otros productos, panes con la forma del cocodrilo icónico de la marca y otro que recrea la silueta del bolso Lenglen.
El bolso Lenglen es una de las piezas centrales de la instalación. Su diseño toma como referencia las faldas plisadas de tenis y rinde homenaje a Suzanne Lenglen, la tenista francesa cuyo apellido da nombre al accesorio. Los pliegues laterales reinterpretan ese movimiento característico sobre una silueta contemporánea, y la pieza se exhibe en distintos colores y tamaños a lo largo del recorrido.
En el plano de la creatividad nacional, el diseñador Mauro Garfias presenta una intervención que dialoga con el lenguaje visual de Lacoste. La propuesta incluye prendas construidas mediante bloques de color en tonos tierra, verde olivo y marfil, donde materiales técnicos y acabados artesanales reinterpretan el espíritu deportivo de la firma. La cápsula incorpora una chamarra de inspiración utilitaria, una gorra patchwork y una intervención sobre sneakers.
La pop-up también exhibe accesorios de la colección Fall/Winter 2026: relojes con diseños minimalistas y detalles en los colores característicos de la marca, así como sneakers que combinan piel, gamuza y textiles técnicos en una paleta inspirada en la naturaleza.
El formato elegido —espacio efímero, edición limitada, colaboración local— responde a una estrategia de experiencia de marca que busca ir más allá de la transacción comercial y construir narrativa cultural en torno al producto.
---
Conviene mirar los incentivos detrás de esta apuesta. Lacoste elige México —y específicamente Polanco— como sede de su primer pop-up en el país justo en un momento en que la inversión extranjera en el país enfrenta señales mixtas. Que una maison francesa de este perfil apueste por una instalación de varios meses en Ciudad de México, con colaboraciones de diseñadores locales y un ancla en uno de los centros comerciales de mayor tráfico de lujo, dice algo sobre la vitalidad del consumo privado en el segmento alto, independientemente del ruido político del entorno.
El libre mercado funciona así: mientras el debate público gira en torno a regulaciones y retórica, el capital y las marcas siguen a los consumidores. Le Court Marché es, en ese sentido, una señal modesta pero legible de que la Ciudad de México sigue siendo un destino relevante para el comercio y la cultura de alto valor. El dato importa más que el ruido.



