El adiós de Nairo Quintana marca, en los hechos, el cierre de una época para el ciclismo colombiano. Durante más de una década, esa generación llevó el nombre del país a las principales carreras de Europa y acostumbró al aficionado a ver colombianos en el centro de la competencia.
Quintana, campeón del Giro de Italia de 2014, de la Vuelta a España de 2016 y tres veces podio del Tour de Francia, puso fin a su carrera profesional el 3 de octubre, a los 36 años, durante el Giro de Emilia, en Italia. Su salida se suma a la de otros referentes que ya dijeron adiós o se alejaron del WorldTour.
Rigoberto Urán, plata en los Juegos Olímpicos de Londres-2012, dos veces segundo en el Giro de Italia, en 2013 y 2014, y subcampeón del Tour de Francia de 2017, salió del WorldTour en 2025. Ese mismo año también se despidió Esteban Chaves, segundo en el Giro de Italia y tercero en la Vuelta a España de 2016, temporada en la que ganó el Giro de Lombardía.
A la lista se suman Darwin Atapuma, que cerró su carrera profesional en 2023 y llegó a vestir la camiseta de líder de la Vuelta a España; Julián Arredondo, campeón de la montaña del Giro de Italia de 2014; Carlos Betancur, campeón de la París-Niza de 2014; y Jarlinson Pantano, vencedor de una etapa del Tour de Francia de 2016.
También aparece Miguel Ángel López, de 32 años, cuyo regreso a un equipo importante de Europa es incierto. Fue tercero en la Vuelta a España y en el Giro de Italia de 2018, y actualmente cumple una suspensión de cuatro años por el uso y posesión de una sustancia prohibida, menotropina, durante el Giro de 2022.
Mientras tanto, Sergio Luis Henao da sus últimos pedalazos competitivos, a sus 38 años, pero en Colombia. El antioqueño, que compartió equipo con Chris Froome, Egan Bernal y Tadej Pogacar, se había retirado en 2022, pero regresó al año siguiente. Álvaro Hodeg, en tanto, intenta mantenerse vigente después del grave accidente de tránsito que sufrió en 2021, que puso en riesgo su carrera deportiva y su movilidad; actualmente corre para el Team Medellín.
La pregunta ya no es quién cerró una etapa, sino quién puede prolongar lo que quedó de ella. El principal referente activo es Egan Bernal, de Netcompany-Ineos. Campeón del Tour de Francia de 2019 y del Giro de Italia de 2021, sufrió un grave accidente en 2022, tras el cual estuvo cerca de perder la vida. Luego volvió a competir, es vigente bicampeón nacional y en 2025 ganó una etapa de la Vuelta a España.
También siguen en competencia Fernando Gaviria, con 52 triunfos profesionales, Sergio Higuita, Daniel Felipe Martínez, Brandon Rivera, Juan Sebastián Molano, Éiner Rubio, Iván Sosa y Santiago Buitrago, este último reciente campeón de la montaña de la Vuelta a España.
A ese grupo se suma una nueva camada que busca mantener el buen nombre del país en las principales carreras del mundo. Entre ellos aparecen Edward Cruz, de 20 años; Juan Guillermo Martínez, Diego Pescador y Samuel Flórez, de 21; Juan Felipe Rodríguez, de 22; Santiago Umba, de 23; y Germán Darío Gómez, de 25. También empiezan a sobresalir Juan Diego Quintero, de la estructura de desarrollo del Ineos Grenadiers, y Miguel Ángel Marín, de la estructura EF Education-Aevolo, ambos de 20 años.
Darwin Atapuma considera que Colombia mantiene una buena reserva de corredores, pero advierte que el talento por sí solo no alcanza. Dice que varios referentes siguen en equipos reconocidos de Europa y que eso inspira a otros corredores. También subraya la necesidad de fortalecer la formación de los jóvenes, porque se requiere mentalidad, trabajo en equipo, adaptación y disciplina.
Conviene mirar los incentivos: cuando una generación exitosa se retira, el país no solo pierde resultados, también pierde referentes y capacidad de arrastre. El reto es que la base no se disuelva en el camino por falta de estructura, exigencia y continuidad.
La historia sugiere cautela. Colombia conserva talento y nombres para competir, pero el verdadero test será si esa reserva logra transformarse en una nueva élite estable. En deportes como en economía, no basta con celebrar la cosecha pasada: hay que sostener la producción futura.


