El documental Óscar, dirigido por la cineasta venezolano-estadounidense Vanessa Whaite, llegará el 15 de agosto de 2026 al Megaplex Salt Lake City at The Gateway (Theater 4) con dos funciones: las 4:00 p.m. y las 7:00 p.m.
La producción reconstruye la vida, la lucha y la muerte del exinspector venezolano Óscar Pérez, ejecutado el 15 de enero de 2018 durante un operativo transmitido en tiempo real a través de las redes sociales. El trabajo reúne ocho años de investigación, material inédito grabado por el propio Pérez, archivos documentales, videos ciudadanos, documentos oficiales y testimonios de familiares, investigadores y personas cercanas al caso.
Más que una reconstrucción biográfica, la película se presenta como una investigación cinematográfica sobre uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de Venezuela, con atención al contexto político e institucional que rodeó los hechos.
Desde su estreno, el documental ha registrado salas llenas en Madrid, Miami, Barcelona, Valencia y Leipzig. La presentación en Utah busca acercar la producción tanto a la comunidad venezolana residente en Estados Unidos como al público interesado en documentales de investigación y derechos humanos.
La elección de Salt Lake City no es un detalle menor: la diáspora venezolana en el interior de Estados Unidos ha crecido de forma sostenida, y Utah se ha convertido en un destino relevante para comunidades latinoamericanas que buscan estabilidad económica y orden institucional, valores que el propio recorrido del documental parece invocar.
El dato importa más que el ruido. Lo que Óscar documenta —la ejecución en directo de un disidente por parte del aparato de seguridad del Estado venezolano— es precisamente el tipo de evidencia que los regímenes que suprimen la libre expresión prefieren mantener fuera del alcance de audiencias internacionales. Que una película construida durante casi una década con material inédito encuentre público en Europa, en las grandes ciudades de Florida y ahora en el corazón de los Estados Unidos habla de una demanda real por memoria y rendición de cuentas.
Conviene mirar los incentivos. El régimen en Caracas ha apostado históricamente por el olvido y la fatiga informativa. Cada nueva función de este documental en una sala internacional es, en términos prácticos, un archivo vivo que escapa a ese cálculo. La historia sugiere cautela respecto a cuánto puede lograr una sola película; pero también sugiere que los testimonios preservados durante ocho años tienen una vida propia que ningún operativo puede cancelar en tiempo real.



