Robert Eggers tiene fecha y reparto. Su próxima película, titulada Werwulf en su versión original y Licántropo en España, llegará a las salas el 25 de diciembre, según anunció Focus Features. La producción retoma el trío protagonista de Nosferatu: Aaron Taylor-Johnson, Lily-Rose Depp y Willem Dafoe.
El relato se sitúa en la Inglaterra del siglo XIII, dentro del registro de terror gótico que ha definido la filmografía del cineasta desde La bruja (2015), pasando por El faro y El hombre del norte. Taylor-Johnson encarna a la criatura titular; el tráiler muestra su transformación física a partir de un ritual que involucra a un niño. Depp interpreta a la esposa del protagonista, cuyo arco narrativo gira en torno a poner fin a la maldición, mientras Dafoe ocupa el papel del personaje con mayor conocimiento sobre la naturaleza de la bestia.
El reparto se completa con Ralph Ineson —ya presente en el universo creativo de Eggers— junto a Jack Morris, Jan Bijvoet, Ritchi Edwards y Bodhi Rae Breathnach. La producción corre a cargo de Focus Features; Chris Columbus y Eleanor Columbus, de Maiden Voyage, figuran como productores ejecutivos. Eggers coescribió el guion con Sjón, colaboración que ya habían establecido en El hombre del norte (2022).
El director explicó a la revista Esquire la lógica histórica detrás de la ambientación: «Lo bueno de volver al pasado es que puedes pulsar un botón de reinicio. Así que todos los clichés de ser mordido por un hombre lobo y las balas de plata, y muchas cosas que se han vuelto casi camp, no existen en la mitología de esta película». Eggers añadió que la película no exigirá conocimiento previo del género: «No necesitas haber visto El hombre lobo de Lon Chaney Jr. o Un hombre lobo americano en Londres para entender lo que está pasando aquí».
Sobre la elección del período, el cineasta señaló que su investigación lo llevó a vincular el relato con la desaparición de los lobos en Inglaterra: «Por protecciones para el comercio de lana, hubo un gran esfuerzo por deshacerse de todos los lobos en Inglaterra. Fue bastante exitoso. Así que la película transcurre alrededor de 1300, y eso es lo más tarde que podía ser porque una vez que no hubo lobos en Inglaterra, ya no hubo más leyenda de hombres lobo en Inglaterra».
Conviene mirar los incentivos creativos detrás de esta decisión. Eggers no reinventa la rueda por capricho: construye mitologías desde sus fuentes primarias, antes de que la industria las convirtiera en fórmulas rentables pero vacías. El resultado, en sus trabajos anteriores, ha sido un cine de género que funciona como artefacto cultural autónomo —exigente, coherente, sin concesiones al espectador distraído—. Licántropo apunta en la misma dirección: un relato sobre devoción y condenación que, si mantiene el pulso de sus predecesores, recordará al público que el terror genuino no necesita efectos especiales ni franquicias. Necesita, ante todo, una idea con raíces.



