Duplicate, la plataforma que conecta redactores y directores de arte publicitarios bajo un formato similar al de una aplicación de citas, cruzará el Océano Atlántico en octubre. Sus fundadoras, Lola Vázquez y Stefanía Messina (23), llevarán el proyecto a Madrid, Barcelona y Valencia.
El emprendimiento nació en 2021 como un trabajo práctico para una materia de la licenciatura en Publicidad que ambas cursaban en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Dio su primer paso fuera del aula en noviembre del año pasado, cuando organizaron un evento presencial de citas rápidas con apenas 15 asistentes en la misma universidad.
Desde entonces, según relataron a LA NACION, la convocatoria se multiplicó: Duplicate ya reunió a más de 300 profesionales en siete ediciones. Vázquez y Messina, graduadas en 2024, formaron su propia dupla creativa y pasaron por agencias como HOY Buenos Aires, Don By Havas, Anita y Vega, y actualmente Zurda Agency.
«En la industria hay muchos creativos que están solos y, por esa razón, no se lanzan a hacer proyectos, entrar en agencias o participar en festivales. El proceso tradicional para buscar un socio implica scrollear infinitamente en LinkedIn, mandar mensajes fríos en grupos de WhatsApp o tomar costosos cursos sin garantía alguna de conectar realmente con alguien en lo laboral y personal», explicaron las fundadoras.
La dupla ya compitió y ganó distintos festivales de la industria, entre ellos el festival Diente —organizado por el Círculo de Creatividad Argentina—, la primera edición de Effie College con una idea para Stella Artois, y el certamen Potenciando Creativas.
El formato de los eventos es el de un speed dating: en una mesa larga, los redactores se ubican de un lado y los directores de arte del otro, con ocho minutos exactos para conocerse. Dos juegos de cartas diseñados «por publicitarios para publicitarios» ordenan la dinámica: «2 por 1», que evalúa afinidad personal y profesional, y «Briefeate», que desafía a idear campañas combinando marcas con efemérides insólitas.
El desarrollo de esas cartas, basado en un análisis de insights de la profesión, permitió convertirlas en un producto comercial independiente de los eventos. El salto más relevante llegó cuando la escuela de creatividad Brother adquirió los juegos para equipar sus sedes de España —Madrid, Valencia, Barcelona— y Portugal, en Lisboa. Para esa exportación, las fundadoras adaptaron los modismos del lunfardo argentino al español peninsular y al portugués.
El próximo paso es Duplicate App, una aplicación bajo un modelo similar al de Tinder: los usuarios podrán deslizar perfiles, ver portfolios integrados y niveles de seniority, y responder los juegos de cartas en línea. El plan de negocio contempla dos vías de monetización digital: un módulo pago para que agencias reclutadoras filtren y contacten duplas creativas disponibles, y pauta publicitaria nativa orientada a formatos largos que consumen los propios publicitarios.
El caso de Duplicate ilustra un mecanismo de mercado elemental: identificar una fricción real —la escasez de socios creativos compatibles— y resolverla con un producto que los propios usuarios están dispuestos a pagar, sin mediar subsidio ni programa estatal alguno. La validación llegó primero de la demanda orgánica —siete ediciones, cientos de asistentes— y después de un cliente institucional dispuesto a comprar el producto físico para sus sedes en tres ciudades europeas.
Que dos emprendedoras recién graduadas logren escalar un proyecto de facultad hasta convertirlo en una oferta comercial con clientes en España y Portugal habla de un fenómeno más amplio: el talento argentino sigue encontrando salida cuando se apoya en mérito, producto y ejecución, antes que en cualquier andamiaje burocrático. La historia de Duplicate sugiere que la exportación de servicios creativos, aun desde economías con volatilidad macro, es posible cuando el incentivo de negocio está bien calibrado.



