El Teatro Colsubsidio de Bogotá será el escenario de una cita que reúne tres décadas de rap en un solo fin de semana. El Festival Internacional de Hip Hop se extiende del viernes 24 al domingo 26 de julio de 2026. La programación convoca a artistas de Colombia y Cuba.
El viernes abre La Etnnia. El grupo nació en el barrio Las Cruces de Bogotá y supera tres décadas de trayectoria. Sus orígenes se remontan a 1984, cuando operaba bajo el nombre New Rapper Breaker. El núcleo original lo forman los hermanos Pimienta: Ata, Kaiser y Kany. Desde el álbum «El ataque del metano», de 1995, la agrupación ha retratado desigualdad, violencia y resistencia cultural. La fuente la presenta como la agrupación más influyente en la historia del rap colombiano.
El sábado sube al escenario Rxnde Akozta. Su nombre de pila es Edgar Randy Acosta Cruz. Inició su contacto con la música urbana a los 12 años en Marianao, La Habana. Tras dejar Cuba vivió en Finlandia, Venezuela y España. En Barcelona desarrolló su carrera como solista y colaboró con Canserbero, Al2 el Aldeano y Freeman. Su propuesta integra jazz, soul y electrónica. Sus canciones abordan migración, identidad y denuncia social.
El domingo cierra Yoky Barrios junto a Juan Pablo Barragán, conocido en el circuito como El Barragán. Yoky Barrios inició su carrera a finales de los años 90 y desde 2000 se consolidó como solista. Su estilo fusiona rap con cumbia, R&B, dancehall, música popular y afrobeat. Barragán es actor y músico nacido en Bogotá. Sus canciones exploran identidad, territorio y realidades sociales. El programa los presenta como una dupla del rap bogotano contemporáneo.
El concepto que articula el festival es «Latinoamérica es un solo barrio», planteado por el propio teatro. La propuesta reúne distintas generaciones y estilos. El evento se presenta además como plataforma para reconocer el valor artístico, social y cultural del hip hop. Las entradas están disponibles en tuboleta.com y en la taquilla del teatro.
Conviene mirar los incentivos detrás de este tipo de iniciativas. El Teatro Colsubsidio apuesta por un formato que sitúa la cultura urbana en un espacio institucional. El hip hop latinoamericano lleva décadas documentando realidades que el discurso oficial suele ignorar: la desigualdad de los barrios, la migración forzada, la identidad fragmentada. Que ese relato encuentre un escenario formal no lo domestica; lo amplifica ante un público más amplio. El dato importa más que el ruido: tres noches, tres generaciones, dos países. El festival no resuelve ninguna de las tensiones que sus artistas narran, pero ofrece algo más escaso de lo que parece en la región —un espacio donde esas voces se escuchan sin intermediarios del Estado.



