Estados Unidos anunció este martes sanciones contra 36 entidades e individuos vinculados al sector de la aviación de Irán. La medida se enmarca en la Operación Paria Económico, anunciada el pasado 24 de agosto, con la que Washington busca estrangular económicamente a Teherán en un momento en que las conversaciones para cerrar el conflicto permanecen suspendidas y se han reiniciado los ataques militares entre ambas partes en torno al estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro estadounidense precisó en un comunicado que las sanciones alcanzan a 27 compañías aéreas que aún operan en Irán, a actores que brindan apoyo a Mahan Air —la principal aerolínea privada del país— y a canales financieros y de aprovisionamiento para el sector. Según la OFAC, estas empresas e individuos son sancionados «por apoyar al sector de la aviación de Irán, el cual el régimen utiliza para transportar armas, personal y carga ilícita».
Las medidas también apuntan a empresas fachada, intermediarios extranjeros y, según el comunicado, «rutas de transbordo engañosas de las que se vale Irán para obtener aeronaves de origen estadounidense y tecnología sensible». Entre los blancos figuran empresas de terceros países: Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Malasia, Kazajistán y el Reino Unido, a las que se acusa de facilitar la adquisición de aeronaves, operaciones de vuelo o actividades de carga de Mahan Air, aerolínea que ya carga con sanciones tanto de Washington como de la Unión Europea.
Washington decidió además suspender autorizaciones que incluyen permisos de sobrevuelo o que aerolíneas no estadounidenses operen vuelos hacia Irán con aeronaves comerciales de origen o bajo control estadounidense.
El paquete del martes es la segunda acción pública de la Operación Paria Económico en menos de tres semanas. La lógica de la campaña es acumulativa: cada ronda de sanciones estrecha el perímetro de maniobra financiero y logístico disponible para Teherán, elevando el costo de sostener las actividades que Washington señala como ilícitas.
Conviene mirar los incentivos. La decisión de incluir a empresas de cinco países distintos —entre ellos socios comerciales relevantes como Emiratos Árabes Unidos y Turquía— envía una señal de extraterritorialidad que va más allá del objetivo iraní inmediato: cualquier operador que mantenga vínculos con Mahan Air asume el riesgo de quedar excluido del sistema financiero en dólares. Es la presión máxima como doctrina, aplicada ahora al espacio aéreo.
El dato importa más que el ruido. Mientras las negociaciones permanecen congeladas y los incidentes militares se multiplican en el estrecho de Ormuz, la administración Trump opta por el apretón económico antes que por la mesa de diálogo. Para los mercados de energía y transporte regional, la escalada sostenida en esa vía marítima crítica es la variable que merece seguimiento; las sanciones son el instrumento, pero la estabilidad del golfo Pérsico es el verdadero bien en juego.

