La administración Trump habría presionado a Alemania y Francia para que liberen diésel de sus reservas de emergencia, con la advertencia de que Washington podría restringir las exportaciones estadounidenses de diésel si no lo hacen, según Reuters.
La presión llega mientras el presidente Trump considera limitar esas exportaciones para reducir los precios del combustible antes de las elecciones de medio término de noviembre. Washington pide a la Unión Europea que libere 120 millones de barriles de diésel durante un período de seis meses, según una fuente con base en una capital europea citada por Reuters.
Chris Wright, secretario de Energía, presentó el plan como una alternativa a una prohibición total de las exportaciones estadounidenses de diésel, según Politico. El miércoles dijo que el gobierno esperaba que Europa anunciara pronto suministros adicionales de diésel. «Hemos perdido algunas exportaciones de diésel desde Medio Oriente, aunque las estamos restableciendo, y hemos perdido exportaciones de diésel desde China», dijo Wright a periodistas.
Funcionarios europeos discutían el asunto el jueves, con la Comisión Europea, Alemania, Francia, Italia, Irlanda y Reino Unido en una llamada sobre una posible liberación de existencias de diésel. Alemania, Francia, Italia, España y Polonia tienen las mayores reservas en la UE, según Politico. El bloque cuenta con 315 millones de barriles en reservas totales, y el volumen solicitado por la administración Trump equivaldría a un tercio de esas reservas, añadió el medio.
Un funcionario francés dijo a Reuters que el asunto del diésel no se trató cuando Trump y Emmanuel Macron se reunieron en Nueva York durante la Asamblea General de la ONU la semana pasada. Ese funcionario añadió que Macron convocaría por videoconferencia a líderes del G7 para abordar los precios más altos del combustible y el suministro mundial de productos refinados. Las conversaciones incluirán coordinación de liberaciones de reservas con la Agencia Internacional de Energía, agregó.
Un alto funcionario europeo dijo a Politico que Estados Unidos se acercó la semana pasada a un gran país europeo para hablar de diésel. La propuesta fue descrita como «muy hipotética»: «¿Qué opinan de que Europa libere algunas de las reservas para disminuir los precios, presionar la oferta?», dijo esa persona. Añadió que también podría ayudar al gobierno estadounidense «a no continuar la discusión sobre la prohibición de exportar».
Europa se ha vuelto cada vez más dependiente del combustible estadounidense tras prohibir las importaciones rusas después de la invasión de Ucrania por parte de Rusia y después de que la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán alterara los suministros desde Medio Oriente.
El dato importa más que el ruido: aquí no hay una discusión técnica aislada, sino una puja por el control de la oferta y de los precios en pleno año político en Estados Unidos. Cuando el aparato estatal usa el comercio energético como palanca, los incentivos se distorsionan y el costo final acaba repartido entre consumidores, empresas y socios aliados.
También conviene mirar el equilibrio entre soberanía energética y dependencia externa. Europa necesita suministro estable; Washington quiere aliviar el bolsillo del votante estadounidense. Entre ambos objetivos, la señal que deja esta negociación es clara: en una economía global tensa, la libertad de comerciar puede volverse rehén de la urgencia electoral y de la escasez percibida.



